Todas las horas hieren. La última mata.
Del que yo me fío me guarde Dios, que de los que no me fío, me cuido yo.
El tiempo es un remedio que todo lo cura.
Dale más de lo que pueda regresar, y al amigo perderás.
A una bella muchacha nunca le falta enamorado.
Chaqueteros y ramplones, en cada pueblo, montones.
Cada dueño tiene su sueño.
El que un bien gozar espera, cuando espera, desespera.
No cuentes dinero delante de los pobres.
Hay hombres que no beben, porque ser indiscretos temen.
No prometas nada cuando te sientas eufórico; no respondas una carta cuando te sientas iracundo.
Da mucho si tienes mucho, poco si tienes poco, porque la limosna rescata los pecados.
Confesión hecha, penitencia espera.
Boi que remoe, nada lle doe Buey que rumia, nada le duele.
El hombre no puede saltar fuera de su sombra.
El maestro Quiñones, que no sabe para él, y ya quiere dar lecciones.
El que paga descansa, pero el que cobra aún más.
Escucha lo que ellos dicen de otros, y sabrás lo que ellos dicen de ti.
Dinero que el naipe ha traído, hoy venido y mañana ido.
Hacer de su capa un sayo.
Dos veces olla al día, el caldo amargaría.
El ruin de Roma, en mentándolo asoma.
El pequeño can levanta la liebre y el grande la prende.
El orgullo suele ponerse la capa de la humildad.
¿Qué necesidad hay de dar los cuartos al pregonero?.
Si quieres ser señor, que tu mujer sea mejor.
El que tiene su cohombro, que se lo eche al hombro.
La muerte nos iguala a todos.
Cada vez que el murmurador charla, echa abajo una acera de casas.
Cerrado a cal y canto.
A ti te las digo, Pedro; si por ti las toma Juan, es que también a ti te van.
El más feliz parto, tiene algo de "jarto".
Estas si que son piernas, que no las de mi mujer; y eran las mesmas.
Por San Miguel, quita el riego a tu vergel.
Si lo piensas, decídelo. Si lo decidiste, no lo pienses.
Colgar los guayos.
Holgad tenazas; que muerto es el herrero.
Entre amigos no hay cumplidos.
No juzgues a tu amigo sin haberte puesto antes en su lugar
Músico pagado no toca bien.
O faja o caja.
Un clave pequeño abre grandes puertas.
Como el maestro "ciruela" que no sabe leer y pone escuela.
Cuando la milana pía, agua para tres días.
El que carece de ideas, hace suyas las ajenas.
Quien comete muchas injusticias, busca su propia ruina.
Acá como allá, y allá como acá.
En bien cortar y en vino echar, bien veo quién me quiere bien y quién me quiere mal.
De quien habla a tiento, disparates sin cuento.
Tal hay que se quiebra los dos ojos porque su enemigo se quiebre uno.