Hay mujeres que tienden a subir, y hay otras que suben a tender.
Hablar, no cuando puedas, sino cuando debas.
Con un carro y un borrico, el hombre se hace rico.
Dos amigos de una bolsa, el uno canta y el otro llora.
Dar a manos llenas significa repartir en pequeñas partes lo que fue robado a lo grande
Carne de cochino, pide vino.
No hagas leña del árbol débil, haz palillos.
De los parientes y el sol, entre más lejos, mejor.
Anda con tiento cuando tengas de cara el viento.
Corta despacio, que hay poco paño.
El aspecto orgulloso aleja los corazones, pero la cortesía los gana.
Palabra dicha, no tiene vuelta.
Arrieros somos y en el camino andamos.
El buen tienpo y el mal tiempo están dentro de nosotros, no fuera.
No hay mudanza que pueda bien hacerse sin dosis buena de templanza.
Cuando el español canta, o está enfadado o poco le falta.
A donde acaba el novio, empieza el marido.
Cuando la puta hila y el rufián devana y el escribano pregunta cuantos son del mes, mal andan los tres.
De los hijos, el que muere, el más querido.
No sea una mujer tan bella como para matar ni tan fea como para asustar
El tiempo de Dios es perfecto.
Ninguno tan pobre muere que más no naciese.
Cosa cumplida, solo en la otra vida.
La virtud es de poco sueño.
El hambre arroja al lobo al bosque.
Hay que creer, rajar o desastillar.
La carne está pronta y el cuchillo no corta.
Es mejor precaver que tener que remediar.
El labrador antes sin orejas que sin ovejas.
La mala moza, a porrazos hace las cosas.
El jabón es para el cuerpo lo que las lágrimas para el alma.
A pájaro muerto, jaula abierta.
Cada uno en su casa es rey, pero su mujer hace la ley.
La sangre del pobre el rico se la come.
El agua lo lava todo excepto la mala fama.
Si no te equivocas de vez en cuando, quiere decir que no estas aprovechando todas tus oportunidades.
Si en Mayo oyes tronar, echa la llave al pajar.
No esperes paz del visitante que toca tu puerta con una piedra.
Nunca llueve a gusto de todos.
De lo que se come se cría. Y criadillas comía.
La contemplación del vicio es vicio.
Por Agosto, ni es vino ni es mosto; por San Andrés, vino es.
El corazón conoce la amargura del alma.
El hombre donde nace, el buey donde pace.
El Abad debe cantar, y el acólito acompañar.
A la mañana los montes, y a la tarde las fontes.
Afeminados espíritus engendra la avaricia.
Quien no sufrió una escasez, no guarda para después.
No hay ausencia que mate, ni dolor que consuma.
Cuando el verano es invierno, y el invierno verano, nunca es buen año.