No deje para las diez, lo que pueda hacer después.
¿Qué tiene mi hijo feo que no lo veo?.
A la corta o a la larga, el galgo a la liebre alcanza.
A la orilla del río te espero, galapaguero.
El uso hace al maestro.
La mujer hermosa, o loca o presuntuosa.
Del cura, lo que diga; del médico, lo que haga; y del boticario ni lo que diga ni lo que haga.
No hay corazón tan triste como una bolsa sin dinero.
Ignora al ignorante.
Las aguilas vuelan alto, las aguilas no papan moscas.
Que Dios me libre de los listos, que de los tonto ya me libro yo
A árbol caído, todo son piedras.
El que da lo que tiene, a pedir se queda o, a pedir se enseña.
De los amigos me guarde Dios, que de los enemigos me guardo yo.
A fuerza de constancia y fina intriga, un elefante desfloró a una hormiga.
El que aconseja, no paga.
El que no quiera polvo, que no salga a la era.
Dando y tomando, no cabe engaño.
Doblada es la maldad que sucede a la amistad.
Buenos amigos y buenos Abriles, uno entre miles.
Gaviotas en el huerto, temporal en el puerto.
Cuando el búho canta, o llueve o escampa.
Para que unos vayan delante, otros deben ir detrás.
Cuanto más pobre, más hijos.
Pan con ojos y queso sin ellos.
Es mejor decir allí corrió, que allí murió.
El que tiene boca se equivoca y quien tiene nariz lo vuelve a repetir.
Algún día, ahorcan blancos.
Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid. (Frase utilizada para utilizar un pretexto para dar varias opciones).
Nunca mejor está el árbol que en la tierra donde se cría.
A quien mucho se apresura, más el trabajo le dura.
Dar una fría y otra caliente.
El amo majestuoso, hace al mozo reverencioso.
Antes huir que morir.
La mula con mataduras, de lejos ve venir las urracas.
Quien miente, pronto se arrepiente.
No hay cosa que fin no tenga, a la corta o a la luenga.
Niebla en menguante, mal tiempo en adelante.
Lo que no cuesta no vale.
Muerto el hombre más celebrado, a los diez días, olvidado.
Comprar al pobre, vender al rico.
El buen vino, de sí propio es padrino.
Al bueno buscarás y del malo te apartarás.
Cada cual hable de aquello que sabe, y de lo demás que calle.
El que está bien no para hasta que se pone mal.
No hay atajo sin trabajo, ni rodeo sin deseo.
Que mi Dios nos dé un varón, aunque resulte bribón.
Dame donde me siente, que yo haré donde me acueste.
La belleza y lozanía, son flores de un solo día.
Lo que a la sombra se urdiese, a la luz del día aparece.