Llora tus penas y deja las ajenas.
El que más madrugo, un talego se encontró.
A la mujer y a la mula, vara dura.
Allá ellos que son blancos y se entienden.
El que hoy te compra con su adulación mañana te venderá con su traición.
Con razón decía Serafín, que el trabajo no tiene fin.
El buen garbanzo y el buen ladrón de Fuentesauco son.
Uso tu propia lanza contra tu propio escudo.
Se coge antes a un cojo, que a un mentiroso.
El que buena cama hace, en buena cama se acuesta.
Cuando el tonto va, ya de vuelta el listo está.
Esas perlas, perdónalas, por tener que engarzarlas.
Botella vacía y cuento acabado, no valen un cornado.
Agua de por mayo, pan para todo el año.
El ladrillo mal regado y bien barrido, y el empedrado, mal barrido y bien regado.
Reniego de la tierra donde el ladrón lleva al juez a la cadena.
Las maldiciones son como las procesiones; por donde salieron vuelven a entrar.
Cuidados ajenos, matan al asno.
Entre gavilla y gavilla, hambre amarilla.
Beber aquí, beber allí, a la noche borrachín.
Algo tendrá el queso, pa' venderlo al peso.
Donde hay hambre no hay tortilla mala.
Hay desgracias con suerte.
El que tiene capa, escapa.
Cada uno reniega de su oficio, pero no de su vicio.
Palabras de cortesía suenan bien y no obligan.
La gotera cava la piedra.
Una hora de alegría, compensa diez malos días.
De la norteña y la tapatía, la primera tuya, la segunda mía.
Los de Guadalajara, por la noche mucho, por la mañana nada.
Para morir siempre es muy pronto, para amar nunca es tarde.
Mas caliente que axila de esquilador de ovejas.
Las palabras se cogen, de quien las dice.
El corazón en paz ve una fiesta en todas las aldeas.
Jugar y pasear solo por recrear.
El fraile predicaba que no debía hurtar y él tenía en el cepillo el ánsar.
Olla remecida u olla bien cocida.
El sabio calla, el tonto otorga.
El agua no horada a la piedra por su fuerza sino por su constancia.
Si tu vida es adversa, pon la reserva.
Nunca viene una desgracia sola.
Al que tiene mujer hermosa, finca en frontera o viña en carretera, nunca le faltará guerra.
En carnaval todo pasa, hasta los novios a las casas.
Hijos criados, duelos doblados; y casados, redoblados.
Ni asno rebuznador, ni hombre porfiador.
El buen nabo, por Santiago tiene cabo.
El que venga atrás que arree.
La mala palabra, más que un guijarro descalabra.
¿Mirón y errarla?.
Ni lava ni presta la batea.