Las cosas en caliente pegan.
Perdona el error, pero no lo olvides.
Por una senda escarpada, la maleta es más pesada.
Donde hay ganancias las pérdidas se esconden por ahí cerca.
Quien se aconseja a sí mismo se enfada
Zurcir y remendar y mejores tiempos esperar; y si no vinieren, será lo que Dios quisiere.
Un traguillo de vino de cuando en cuando, y vamos tirando.
A nadie has de decir cuánto tienes, dónde lo tienes, ni adónde piensas ir.
Nunca habéis oído decir un refrán bien verdadero: quien más sirve en este mundo el que tiene más dinero.
Tantos trabajos y a la vejez andrajos.
Can que mucho ladra, ruin es para casa.
Durar menos que un caramelo a la puerta de una escuela.
La fiebre no está en la sábana.
El cobarde es león en su casa y liebre en la plaza.
Algo es algo dijo un calvo. Y se encontró un peine sin púas.
El que quiere a la col, quiere las hojas de alrededor.
Después de la risa viene el llanto.
El espejo no sabe mentir; lo que le dijeron ha de decir.
Más haces callando que gritando.
Cuando veas las barbas de tu vecino arder... mete la tuya en remojo
Los grandes hombres no son grandes a todas horas ni en todas las cosas.
De oveja negra, borrego blanco.
Cuando mengua la luna, no siembres cosa alguna.
Con amor y aguardiente, nada se siente.
Dichoso el burro que en el camino le quitan la carga.
El que va a la bodega por beber se le cuenta y el que no bebe, bobo va y bobo viene.
Más sabe el zorro por viejo que por zorro.
De buenas intenciones, está empedrado el infierno.
Cada cual hable de aquello que sabe, y de lo demás que calle.
Mujeres y avellana, muchas salen vanas.
En la noche de San Juan, no quedan en casa ni los perros.
El álamo largo y enjuto, ni da sombra ni da fruto.
Son como dos jueyes en la misma cueva.
Estar como las putas en cuaresma.
Nunca falta un roto para un descosido.
Más vale mujer triste que marido que embiste.
Agua fría y borona caliente, hacen buen diente.
La leña cuando más seca más arde.
Ya los pájaros le tiran a la escopeta.
Las prendas de ropa son alas.
Recio llama a la puerta el que trae mala nueva.
Solo los recipientes vacíos resuenan y se oyen a gran distancia
El ruin calzado sube a los cascos.
Reniego de señora que todo lo llora.
Un hombre cojo aún puede montar a caballo, un hombre sin manos aún puede pastorear ovejas y un hombre sordo aún puede matar; mejor es estar ciego que arder en la pira funeraria. Son los muertos quienes no pueden hacer nada.
A veces el amor perfecto llega con el primer nieto.
Jugar a dos barajas.
Variante: El vino demasiado, ni guarda secreto, ni cumple palabra.
Mediado enero, mete obrero.
Tenga yo salud, y dinero quien lo quisiere.