La letra mata, su sentido sana.
Huevos solos, mil manjares y para todos.
Raposa que mucho tarda, caza aguarda.
La vida es un gorro; unos se lo ponen, otros se lo quitan.
La mujer que poco vela, tarde hace luenga tela.
Predico, predico, y yo soy el más borrico.
Aunque el tonto coja la vela, ésta se apaga y el tonto queda.
A quien no ama a sus parientes, deberían romperle los dientes.
Agua de lluvia, siempre delgada y nunca sucia.
Es mejor callar y parecer idiota, que hablar y no dejar la menor duda.
Es mejor un feo hago que un hermoso haré
A quien cuida la peseta nunca le falta un duro.
Quien tiene pies, de cuando en cuando da traspies.
Vale más ser cobarde un minuto que estar muerto todo el resto de la vida.
Por la víspera se conocen las fiestas.
Antes de entrar en un lugar, fíjate por dónde se puede salir.
Bueno es caer para más valer.
Un amigo trabaja a la luz del sol, un enemigo en la oscuridad.
La lengua unta y el diente pincha
Breve habla el que es prudente.
Niña, no te desesperes, que el que ha de ser para tu, ni se casa ni se muere.
A lo lejos mirar y en casa quedar.
Mira tus culpas y tus penas, y olvídate de las ajenas.
El vuelco del carro delantero puede servir de aviso al que va detrás.
Donde no hay ventura, poco sirve la cordura.
Bailar la trabajosa.
El que las hace, las imagina.
Obsequiar a Buda con flores regaladas.
Orejas curiosas, noticias dolorosas.
Jurar ves magaña, quien jura te engaña.
Hacer de su capa un sayo.
La que no anda precavida, al fin tiene su caída.
Amor loco, yo por vos, y vos por otro.
Cuando la piedra ha salido de la mano, pertenece al diablo.
La que se enseña a beber de tierna, enviará el hilado a la taberna.
El mísero y mendigo pruebe con todos y luego con el amigo
Quien presta, no cobra; si cobra, no todo, y si todo, no tal, y si tal enemigo mortal.
En tierra de abrojos, abre los ojos.
Quien quiere tener un niño cueste lo que cueste, se casa con una mujer embarazada.
Ir romera y volver ramera le sucede a cualquiera.
Si prestas, o pierdes el dinero o ganas un enemigo.
En camino largo, corto el paso.
Arreboles al oriente, agua amaneciente.
De vez en cuando la piedra perfora la piedra.
Cortesías engendran cortesías.
Una manzana podrida daña el barril completo.
El asno solo en la muerte halla descanso.
Una cosa piensa el borracho, y otra el cantinero.
No hay que reírse de la felicidad
Estar como cucaracha en baile de gallinas.