De tarde madrugar y tarde casar, arrepentirte has.
No olvide su cuna quien haga fortuna.
Qué te crees la última chupada del Mango!
Si el bueno sufre y el malo prospera, se siente el deseo de hacer mal las cosas.
Al tahúr nunca le falta qué jugar ni al putañero qué gastar.
De jugador a cornudo, el canto de un duro.
No hay cosa más pesada que una deuda recordada.
Bien está el pájaro en su nido.
Año nuevo vida nueva.
Al año caro, armero espeso y cedazo claro.
Cuando el camino es corto, hasta los burros llegan.
Cada cual habla según como le fue en la feria.
Buena mano, de rocín hace caballo; y la ruin, de caballo hace rocín.
A embestida de hombre fiero, ¡pies para que los quiero!.
El que a la bodega va y no bebe, burro va y burro viene.
No se disparan flechas a una cara sonriente.
Incluso la piedra se rompe si el fuego es lo bastante fuerte.
El perro viejo no ladra sin razón.
Todo se andará si la vara no se rompe.
Cree el fraile que todos son de su aire.
De la buena hierba me libre Dios, que de la mala me libro yo.
Quien dice adiós, sin marcharse, ganas tiene de quedarse.
Hacienda de pluma, poco dura.
Gran desengaño, gran lección, aunque con daño.
El que tiene caridad y un alma pura, de las fallas ajenas no murmura.
Edificar sobre arena no es buena labor.
El amor y el buñuelo han de comerse en caliente.
Lo que es igual, no es trampa.
¿De qué se ríe un tonto?. De ver reír a otro tonto.
A quien viene por donde no debiera venir, no viene a lo que dice.
Quien compra ha de tener cien ojos; a quien vende le basta uno solo.
Un protector es como un manto.
La nariz y la frente, hasta la muerte siempre crecen.
A cada parte hay tres leguas de mal camino.
Hasta la hormiguilla tiene su colerilla.
Los ojos se han hecho para ver, las manos para tocar.
En donde menos se espera, sale el conejo en carrera.
A caballo regalado, no se le ve colmillo.
A la chita callando, hay quien se va aprovechando.
Por San Juan, los días comienzan a acortar.
Echar confites a un cochino, es desatino.
A viña vieja, amo nuevo.
Agua de llena, noche de angulas.
Ira sin fortaleza, no vale ni media cereza.
A gran salto, gran quebranto.
Es mejor que digan: “Por aquí corrió”, que no “Aquí quedó.”.
El nosotros anula el yo.
El sueño quita el hambre.
Un hombre enamorado ha nacido por segunda vez
A la mujer y a la burra, cada día una zurra.