La liebre búscala en el cantón, y la puta en el mesón.
El rocín, para polvo; la mula, para lodo; el mulo, para todo.
Del todo no muere el que deja por donde se le recuerde.
Hay señor mándame todo percance, mándame males añejos; pero lidiar con pendejos, no me lo mandes señor.
Ora en juego, ora en saña, siempre el gato mal araña.
La zamarra mala, adentro la lana, y la buena, carnaza afuera.
Entre puntada y puntada, una miradita a cuantos pasan.
Reniego de grillos, aunque sean de oro fino.
Son como uña y mugre.
Ande o no ande, la burra grande.
Quien escribe mucho desvaría
Querer atar las lenguas de los maldicientes es lo mismo que querer poner puertas al campo.
Blanco y en botella, leche.
Ten el valor de la astucia que frena la cólera y espera el momento propio para desencadenarla
Cuando Marzo vuelve el rabo, no deja oveja sin pelleja ni pastor deszamarrado.
A menudo una pequeña chispa logra encender un gran fuego.
A las cosas ciertas encomendaos y de vanas esperanzas dejaos.
Cada raposa mira por su cola.
El que ha naufragado teme a la mar aún calmada.
El mal del milano, las alas quebradas y el pico sano.
Quien hace un cesto hace ciento, si le dan mimbres y tiempo.
Bonitas palabras al más listo engañan.
Tres fanegas bien labradas dan más que siete arañadas.
Quien acecha por agujero, ve su duelo.
Saber uno los bueyes con que ara.
La adulación es como la sombra no nos hace ni más grande ni más pequeño.
Golpear la cabeza contra un muro de ladrillos
Dos cuervos no se sacan los ojos.
La tierra atrae tanto que los viejos caminan encorvados.
Por el rastro se da con la liebre.
Reyes y mujeres no agradecen.
Mujer, viento y ventura, pronto se mudan.
Puso pies en polvorosa.
Si los escritos desaparecen la nación desaparecerá, si los escritos son brillantes la nación es excelente.
Gotita a gotita, la sed crece y no se quita.
Donde hay buen vino y la tabernera es guapa, allí se me caiga la capa.
La virtud desaparece apenas se desea que aparezca
Las tres ges de quien sabe ser amo de su casa: ganar, gastar y guardar.
Si volaran los necios, no veríamos el cielo.
No hay mejor equipaje para llevar encima que la cordura y la mente clara. En tierras lejanas es más útil que el oro y saca al pobre de los apuros.
Más verga que el Trica programando.
Después de la liebre ida, palos a la cama.
A la bota, darla el beso después del queso.
Madre, casarme quiero, que dormir sola me da miedo.
Cada cual cuenta de la feria como le va en ella.
Campo florido, campo perdido.
El que debajo de una hoja se posa, dos veces se moja.
Burro amarrado, leña segura.
Algo sabe el que no sabe, si callar sabe.
Da voces al lobo, respóndete el eco.