El tiempo aclara las cosas.
A consejo de ruin, campana de madera.
Hablo de la gente de nuevo cuño.
Los compañeros de cama se escogen de día
Cuando siembres siembra trigo que chícharos hacen ruido.
Quiéreme poco pero continúa
Lo que no veo no existe, lo que no sé no es cierto.
Cada loco con su tema.
Una huésped llega con diez bendiciones, come una y deja nueve.
Humos de plata o belleza, se suben a la cabeza.
El árbol que no da frutos, da leña.
Una simple chispa puede iniciar un fuego que arrase la pradera.
la juventud es el único defecto que se cura con la edad.
El pan con ojos, el queso sin ojos, y el vino que salte a los ojos.
Puta primaveral, alcahueta otoñal y beata invernal.
El trigo en la panera, y el vino en la bodega.
Aun el león se defiende de las moscas.
Es demasiado necio para ser loco.
Amigos pobres, amigos olvidados
El hambre arroja al lobo al bosque.
Aullar contra el ciervo, perder voces y tiempo.
Nunca es tarde si la dicha es buena.
Idos y muertos, olvidados presto.
Que a la corta, que a la larga, todo se paga.
Mientras no haya viento, el árbol no florecerá.
Quien sabe, sabe.
Te lo digo a ti, mi nuera; entiendelo ti mi suegra.
A quien tiene abejas, nunca le falta un buen postre en la mesa.
Del árbol caído todo el mundo hace leña.
Llora, necio, llora tus perdidas horas.
Por andar recosechando otras milpas, cosechan las tuyas.
Un viejo amigo es una eterna novedad
Precaverse contra un posible percance.
Más vale a quien Dios ayuda, que quien mucho madruga.
El orgullo ciega por unos instantes, dejando recuerdos indelebles
Los tontos, si callan, lo parecen menos.
De buen caldo, buenas sopas.
Después del relámpago viene el trueno.
Ni calentura con frío, ni marido en casa continuo.
Si al construir se escuchara el consejo de todo el mundo, el techo nunca se llegaría a poner.
El pasaro que canta en el tiempo incorrecto es muerto.
Matar un tigre.
La preocupación suele hacer que las cosas pequeñas proyecten grandes sombras.
No se envía a un muchacho a recoger miel
De prometer a dar, hay unas lenguas de mal andar.
Tiempo pasado, con pena recordado.
Hay quien tiene cabeza pero no tiene gorra para ponerse, y hay quien tiene gorra pero no tiene cabeza.
El terco que se empecina, al fin descubre la mina.
Eso es como llover sobre mojado.
Sé amigo de tus amigos. Responde a un regalo con otro regalo, a una sonrisa con otra sonrisa y a una mentira como si no la hubieras escuchado.