A enemigo que huye, puente de plata.
Alza en blando, bina en duro y no verás a tu suegro sañudo.
Dale limosna mujer, que no hay en la vida cosa más mala, que la pena de ser ciego en Granada.
Pueblo ingrato ayer me aclamaste hoy me pifias!
A buey viejo, no le cates abrigo.
Hay tres cosas que nunca podran recuperarse: la flecha lanzada, la palabra dicha y la oportunidad perdida.
La mala cama hace la noche larga.
Cuando nos encontramos con la felicidad, no lleva nunca la ropa que habíamos imaginado
Agua de marzo, pero que la mancha en el sayo.
Despacio y buena letra, dice el maestro en la escuela.
Ni moza sin espejo, ni viejo sin consejo.
Alzando en adviento, se alza y se abona a un tiempo.
Más vale un hoy que diez mañanas.
Cuando fueres yunque, sufre como yunque, cuando fueres mazo, pega.
Ni vive, ni deja vivir.
Como el azúcar no es arsénico, muchas tumbas están llenas.
Todos los blancos tienen un reloj, pero jamás tienen tiempo.
No puedes evitar que el pájaro de la tristeza vuele sobre tu cabeza, pero sí puedes evitar que anide en tu cabellera.
Dijo el escarabajo a sus hijos: venid acá mis flores.
Buena es la vida de aldea por un rato, más no por un año.
Reñir con quien da ocasión y jugar con quien tiene dinero en el bolsón.
la ropa son alas.
Cebo haya en el palomar que las palomas no faltaran.
Todas las cosas pasan como el viento.
Rana que canta, señal de agua, la de su charca.
A gran chatera, gran pechera.
Obremos a no ver, dineros a perder.
Cásate por la dote, y de tu mujer serás un monigote.
Si en Mayo oyes tronar, echa la llave al pajar.
La fortuna es una rueda: gira hacia adelante y hacia atrás.
Muchos pocos hacen un mucho; muchos granos de arena forman una pagoda.
A la moza mala, la campana la llama, que a la buena, en casa la halla.
Años pares, abrir los costales; años nones, pocos montones.
A por uno voy, dos vengais, si venís tres, no os caigáis.
Amar no es solamente querer, es sobre todo comprender.
No acortes el paso, no aflojes ni desmayes.
Si Mahoma no va a la montaña, la montaña viene a Mahoma
De mi maíz ni un grano.
Cada cosa tiene dos asas una que está fría y otra que abrasa.
Hace más ruido un árbol cayendo que un bosque creciendo.
Existe también una felicidad que atemoriza al corazón
Cuando ya el año caduca, le escuece el pavo la nuca.
Donde mores no enamores.
Solo el ruiseñor es capaz de comprender a la rosa.
Dios aprieta pero no ahoga.
A la fuerza, ni los zapatos entran.
El buen tiempo hay que meterlo en casa.
Abril frío, poco pan y poco vino.
Zapatero amigo, las suelas quemadas y el hilo podrido.
La esperanza es lo último que se pierde.