Viaje de luna de miel; ni es viaje, ni ves luna, ni es de miel.
A la mañana los montes, y a la tarde las fontes.
O te aclimatas, o te aclimueres.
Con las glorias se olvidan las memorias. Con los años, perdió la rucia los saltos.
¿Queres dormir al sueño?
Bendita sea la mata de Mayo, que se secó lloviendo.
Agua de enero, cada gota vale un dinero.
Berzas en enero, saben como carnero.
La suerte y la muerte están siempre a la puerta
De pequeños principios resultan grandes fines.
Cuando suena la almirez, las doce están al caer.
Quien de lejanas tierras vuelve, mucho cuenta y mucho miente.
No temas a truenos ni a ratones, ni brujas ni supersticiones.
Galgo que va tras dos liebres, sin ninguna vuelve.
Abril, lluvias mil. Y si nos sale cabrón, lluvias a mogollón.
Al final, la cabra siempre tira para el monte.
El otoño de lo bello, es bello.
No hay dos sin tres. (Siempre hay consecuencias)
El año nuevo nos viene anunciando cuando Diciembre se va tiritando.
Mucho te quiero perrito; pero de pan, poquito.
Si quieres miel no des puntapiés a la colmena.
Una flor no hace primavera.
Llanero no bebe caldo ni pregunta por camino.
El que buen Norte tiene, seguro va y seguro viene.
El traspié no se da contra la montaña sino contra la pequeña piedra del camino.
No hay más sordo, que quien no quiere oir.
Miel sobre hojuelas. (para indicar que algo es muy bueno)
El viejo que se cura, cien años dura.
Si oyes un solo trueno, ten por seguro el mal tiempo.
Debajo de la manta, tanto vale la negra como la blanca.
Quien en Febrero no escarda, ¿a qué aguarda?.
Hijo casado, vecino airado.
El jorobado no ve su joroba
Más vale tener tortícolis por mirar muy alto, que volverse jorobado por mirar muy bajo.
Donde comen dos comen tres.
Cree el ladrón que todos son de su condición.
Lluvia y sol, casamiento de vieja.
Al que a buen árbol se arrima, buena sombra le cae encima.
En lugar ventoso, tiempo sin reposo.
Agua de bobos, que no llueve, y nos calamos todos.
Muchas personas son como los relojes: indican una hora y tocan otra.
Al mal tiempo, alpargatas blancas.
Dádivas y buenas razones, ablandan piedras y corazones.
El amor es como los pasteles, que recalentados no sirven.
Si vives alegre, rico eres.
Estima y ocasión, son buenas para el corazón.
Más fuerte era Sansón y le venció el amor.
Hombre refranero, sin cuartos o sin dinero.
La felicidad da la vista a un ciego
Acarrear leña para apagar un incendio.