La vara del carro hacia el sur y la rodada hacia el norte.
Arreboles al ocaso, a la mañana el cielo raso.
Bromeando, bromeando, amargas verdades se van soltando.
La curiosidad mató al gato.
Según hagas tu cama, así dormirás.
Caída, casamiento y catarro, tres ces que mandan al viejo a mascar barro.
Abejas sin comida, colmenas perdidas.
Las botas del diablo no hacen ruido.
Al mal amor, puñaladas.
En las siembras y en la trilla, el amor con zancadilla.
A donde va encuentra un problema
Siempre que llueve, escampa.
La oscuridad reina a los pies del faro.
Dar a guardar las ovejas al lobo.
Cada gota que cae del cielo, tiene su sitio hecho.
Refran viejo, nunca miente.
Da Dios el frío conforme al vestido.
La ilusión del cazador, a una mentira otra mayor.
La fortuna es un montoncillo de arena: un viento la trae y otro se la lleva.
Hay una gran fuerza escondida en una dulce orden.
No hay mejor condimento que el hambre.
Quien de refranes no sabe, ¿qué es lo que sabe?.
Día nublado engaña al amo y al criado.
Refrán es, verdadero, que quien sirve más, vale menos.
Uno esquila ovejas, otro, cerdos
En verano, tabernera, y en invierno panadera.
A ponerse las alpargatas que lo que viene es joropo.
Ama como el lobo ama a la oveja
Idas sin vuelta, el hombre a la horca, el pan de pastores y los potros a la feria.
Canta el grillo, canta la rana, lo que no se haga hoy, se hará mañana.
Hay más días que sandías.
Los pensamientos no pagan peaje
Con poco viento cae en el suelo torre sin cimiento.
Un asno cargado de oro sube ligero una montaña.
Hasta el más delgado pelo, hace una sombra en el suelo.
Al buen amar, nunca le falta que dar.
Amar sin padecer, no puede ser.
Quien mucho duerme, legañas tiene.
Cantando se van las penas.
Donde mengua el trigo, abundan los cerdos
Carta cortés, cada dos renglones, mentiras tres.
Más aburrido que un mico en un bonsái.
Quien te hace fiestas que no te suele hacer, o te quiere engañar, o te hará menester.
En Noviembre, quien cava, el tiempo pierde.
Por casa del mal vecino se meten el hambre y el frío.
Yernos y nueras, en las afueras.
Cerezas y mentiras, unas de otras tiran.
Acoge lo provechoso y no admitas lo dañoso.
Al gallo que canta, le aprietan la garganta.
A la mañana los montes, y a la tarde las fontes.