Donde va el mar, que vayan las arenas.
Gran hidalguía y la despensa vacía.
Cuando las mujeres hablan, el mundo calla.
Dar una de cal y otra de arena.
La cabra va por la viña, como hace la madre hace la hija.
Cuando llueve y hace sol, sonríe Nuestro Señor.
Donde hay querer, todo se hace bien.
La piel de cabra compra una piel de cabra y una calabaza, otra.
No hay altanería que no amanece caída.
Enero, claro y heladero.
Se pudo una vez, se podrá de nuevo.
No hagas hoy a nadie lo que no quisieras que te hicieran a ti mañana.
Suegra y sin dinero, al brasero.
Tanto fue el cántaro a la fuente hasta que por fin se rompió.
Los votos hechos durante la tormenta se olvidan al llegar la calma.
Más enredado que un kilo de estopa.
La mujer que de día calla por la noche manda.
La casa ya labrada, la viña ya plantada y la suegra ya enterrada.
No hay sábado sin sol, ni mocita sin amor, ni viejo sin dolor.
Aquella que la alza una vez, la alza siempre.
Quien roba una vez, roba diez.
La liebre que se te ha de ir, cuesta arriba la has de ver ir.
?Sin tigres en el monte, el mono es rey.
La suerte nunca da, solo presta.
Ni mueras en mortandad ni juegues en Navidad.
Las palabras conmueven, pero el ejemplo convence y arrastra.
No se llega al alba sino por el sendero de la noche.
Las manos en la rueca, y los ojos en la puerta.
Riñas de enamorados, amores doblados.
Lo que te dice el espejo no te lo dice tu hermana carnal.
Más ordinaro que pesebre con prostíbulo.
Madre solo hay una, y padres muchos...
Palabras buenas abrirán puertas de hierro.
Una buena mañana hace buena la jornada.
Abrígate en Febrero con dos capas y un sombrero.
Del amor al odio, solo hay un paso.
Encima de la cabaña todo daña.
Dan darán, dicen las campanas.
Blanco y mojado, sopas de leche.
Oír como quien oye llover.
Las sueños, sueños son.
Como lo de aquí para allá es subida, lo de alla para acá es bajada.
Alma sin amor, flor sin olor.
Chocolate que no tiñe, claro está
Corre más una loca en chanclas.
Quitar la leña debajo de la caldera.
La oveja y la abeja, por Abril sueltan la pelleja.
Dios sea loado, el pan comido y el corral cagado.
El que no mira, suspira.
Abejas y ovejas, en sus dehesas.