Lo mucho se gasta, y lo poco basta.
Más se aprende en un día de soledad que en ciento de sociedad.
Antes de mil años estaremos todos calvos.
Para volver a la buena senda, cualquier hora es buena.
Buscáis cinco pies al gato, y no tiene más que cuatro, que cinco son con el rabo.
Busca arrepentimiento, el que busca casamiento.
Amo de muchos gañanes, todos para él truhanes.
De Abril y de la mujer, todo lo malo hay que temer.
Quien no tiene otro querer, se acuesta con su mujer.
¿Qué necesidad hay de dar los cuartos al pregonero?.
No prometas nada cuando te sientas eufórico; no respondas una carta cuando te sientas iracundo.
El sueño es media vida y la otra media la comida.
La cama guarda la fama.
Ceño y enseño de mal hijo hace bueno.
El que te enseña por un día es tu padre por toda la vida.
Desde pequeñito se endereza el arbolito.
Más vale libertad con pobreza, que prisión con riquezas.
Me lo contaron y lo olvidé. Lo vi y lo entendí. Lo hice y lo aprendí. (Confucio, 551-479 a. C.)
La uva tiene dos sabores divinos: como uva y como vino.
Hombre bermejos, ni de cerca ni de lejos.
La pintura y la pelea desde lejos me la otea.
A fullero, fullero y medio.
Aunque el águila vuela muy alta, el halcón la mata.
El necio cree que todo lo sabe.
Quien se va, vivo y muerto está.
Pobre con rica casado, marido de noche y de día criado.
Se sabe donde se nace, pero no dónde se muere.
En vez de ella, bien quisiera la mujer, que uno pariera.
La rica en su desposado, lleva marido y criado.
Por Santiago y Santa Ana pintan las uvas, y para la Virgen de Agosto ya están maduras.
Buen amigo es el gato, cuando no araña.
Vino y mujer, te ponen al revés.
Ni boda pobre, ni mortuorio rico.
Lo que con el ojo veo, con el dedo señalo.
Saber cuántas son cinco.
Del cuerdo espero poco, y mucho del loco.
Cuatro cosas hay que en darlas está su valer: el dinero, el placer, el saber y el coño de la mujer.
Fea y con dote, trae a muchos en el bote.
El que a cuarenta no atina y a cincuenta no adivina, a setenta desatina.
Deprisa viene el mal, pero cojeando se va.
La arruga es viejera, la cana embustera.
No creas jamás que tu enemigo es débil.
Acúsole porque pisó el sol.
La trasquilá, buena o mala, a los cuatro días iguala.
Un muerto abre los ojos al vivo.
Hacienda de señores, se la comen los señores.
A quien mucho miente, le huye la gente.
A gran solicitud, gran ingratitud.
Si estás enamorado, te basta con oler una rosa, si eres un grosero, entras y destruyes el jardín
Del agua mansa se asombra el perro.