No se toman truchas a bragas enjutas.
Algo es algo, menos es nada.
En casa de Gonzalo, manda más la gallina que el gallo.
Antes doblar que quebrar.
El muerto se asusta del degollado.
El que da, recibe.
Cuando el viejo no bebe, cerca está de la muerte.
De mala vid, mal sarmiento.
El pájaro que revolotee menos, permanecerá más tiempo en el vuelo.
El hambre viene sola, pero no se va sola.
Copa de madroño, chisporrotea y quema el coño.
Buitres y milanos, primos hermanos.
Parece que perdio un millon y encontro una peseta.
El que algo quiere, algo le cuesta.
Hablar por los codos, aburrir a todos.
Empieza la tarea y luego termínala.
Cada cual siente sus duelos y pocos los ajenos.
Caballo alquilado, nunca cansado.
Hacer un hoyo para tapar otro, es obra de loco.
Delante hago acato y por detrás al rey mato.
A quien amasa y cuece, muchas cosas le acontecen.
Los escándalos de familia no deben trascender para afuera.
Las calamidades son la piedra de toque de un hombre valeroso.
No saber ni torta.
El melón y la mujer, difíciles son de entender.
Mejor no empezar algo que no acabarlo.
De suerte contentos, uno de cientos.
Más sabe quien mucho anda que quien mucho vive.
El juego del puto, la primera carta es triunfo.
Los verdaderos amigos se reconocen en los momentos de necesidad
Queda sin compañeros el hombre exigente hasta en los últimos detalles.
El que paga manda y el que no se aguanta.
Deja de mirar la puerta que se cerró, pues nunca encontrarás la que se ha abierto frente a ti.
Amante atrevido, de la amada más querido.
El dinero no compra la felicidad.
Mala es la llaga que con vino no sana.
Muchos cabitos de vela hacen un Cirio pascual.
Del falso bien viene el auténtico mal
Para poca ventura, remedio es la sepultura.
El ahorro es santo porque hace milagros.
El crédito fue asesinado por los malos pagadores
Soy el castigo de Dios, si no hubieses cometido grandes pecados, Dios no habría enviado un castigo como yo sobre ti
Vive y deja vivir.
Quien bebe no sabe lo peligroso del vino, quien no lo bebe no sabe de lo bueno que hay en él.
Líbreme Dios de hora menguada y de gente que no tiene nada qué perder.
No cambies de caballo, cuando estés cruzando un río.
Nadie le da vela en este entierro.
¡Mujer sin seso, ahí queda eso!.
Quien bebe recio, apura media azumbre en el almuerzo; y si un poco se descuida, otra media en la comida.
Cuando el Diablo envejeció, a santero se metió.