A cada cerdo le llega su San Martín.
Los hijos, cuando son pequeños, entontecen a sus padres; cuando son mayores, los enloquecen.
Ávila, santos y cantos.
Ni al jugador que jugar, ni al gastador que gastar, ni al avaro que guardar.
El hombre después que le roban, pone candado.
El amor y los celos, hermanos gemelos.
Por el alabado dejé el conocido y vime arrepentido.
Quien está detrás de los demás no pasa nunca delante
Que cada cual se rasque con sus uñas.
Al agradecido, más de lo pedido.
Está creyendo la beata, que quien reza y peca empata.
El sabio siempre quiere aprender; el ignorante siempre quiere enseñar.
El que dice verdades a medias, dice mentiras a puños.
Hay que saber nadar y guardar la ropa.
Lo que uno no quiere, otros lo desean.
A nuevos tiempos, nuevos usos.
Ave de mucha pluma poco tiene que comer.
Tetas y sopa no cabe en la boca.
Por un perro que maté, mataperros me llamaron.
Quien trabaja con pereza, nunca acaba lo que empieza.
Dime matagatos, que he matado un gato.
A gordo mendigo pocos dan zatico.
A quien nada quiere, todo le sobra.
La fórmula del éxito es muy simple: haz tu mejor esfuerzo y acaso le agrade a la gente.
A cabo de cien años, todos seremos salvos o calvos.
A tres de pelea, enséñales la suela.
Un Julio anormal seca todo manantial.
Dar tiempo al tiempo que no se ganó Zamora en una hora.
Flor de almendro, hermosa y sin provecho.
Quien de servilleta pasa a mantel, no hay quien pueda con él.
El que mucho fía, se queda con la bolsa vacía.
Olla cada día, aún siendo buena hastía.
Seas alto o bajo, no engañarás al trabajo.
Dinero llama a dinero.
Si el muerto volviera a vivir, de pena se volvería a morir.
La primera mujer, escoba, y la segunda, señora.
Dame en qué elegir y me darás qué sufrir.
Un duro y un vaso de buen vino son los mejores amigos, y en caso de mucho apuro, si no tienes el vaso, ten el duro.
Dios nos libre del día de las alabanzas.
Vive en paz, pasa la vida en calma!
Quien se duerme, no pesca peces.
Nada contra la corriente.
El mundo es un pañuelo [a veces lleno de mocos].
Camisa y toca negra no sacan al ánima de pena.
Al que mintió una vez, nunca se le creyó.
Para ser tonto, los libros son estorbo.
De ambos ha sido el acertar; tú al pedir, yo al no dar.
Los pajaritos de arriba, siempre se cagan en los de abajo.
Algunos tan tiesos mean, que las paredes agujerean.
El interés tiene pies y yo también.