A los años mil, vuelve la liebre a su cubil.
Déjate la vergüenza atrás, y medrarás.
No hay largo que no se incline, ni enano que no se empine.
La constancia decisiva, vence al fin la suerte esquiva.
Del precipitar nace el arrepentir.
...es de los que tiran la piedra y esconden la mano.
La fortuna mal ganada, no luce ni dura nada.
Ora en juego, ora en saña, siempre el gato mal araña.
El que duerme con niños amanece mojado.
Esto el mundo me enseñó: a lo tuyo tú; y a lo mío, yo.
¿Qué hemos de hacer?. Descansar y tornar a beber.
Para la hormiga el rocío es una inundación.
Fragilidad tu nombre es mujer.
Amar no es solamente querer, es sobre todo comprender.
Mujer de treinta y sin Nene, no sabe que lo tiene.
La pascua del aldeano, la barba hecha y el tejuelo en la mano.
Bicho malo nunca muere.
Nadie, nadie se conmueve, por la sed con que otro bebe.
De valientes y tragones, están llenos los panteones.
Quien tiene prisa en el amor tiene prisa en el odio
Cada cual siente sus duelos y pocos los ajenos.
Donde las leyes flaquean, los pillos se pavonean.
La imprudencia abre la puerta, y la pereza la mantiene abierta.
De mi maíz ni un grano.
De corsario a corsario, no se pierden sino los barriles.
La carne ha bajado y los pulmones han subido.
El diablo no sabe por diablo, sino por viejo.
La mujer sabía edifica su casa; más la necia con sus manos la derriba.
En la guerra y en el amor, todo se vale.
No puedes enderezar el mundo con tu hombro.
La virtud es tan desdeñada como la riqueza estimada.
Más vale una cuchara de suerte que una olla de sabiduría.
El amor y el vino sacan al hombre de tino.
A quien por sufrir deja la vida, vida por sufrir deja a la muerte.
Guárdate de puta que la bolsa deja enjuta.
Nadie se acuesta sin aprender cosa nueva.
A burra nueva, cincha amarilla.
El corazón tiene forma de urna. Es un recipiente sagrado lleno de secretos
Madre, casadme, aunque sea con un fraile.
Cuidado con los secretos porque son una poderosa arma. Puedes utilizarla a tu favor o puede ser reutilizada en tu contra.
Si un árbol cae, plantas otro.
La ignorancia es la madre del atrevimiento.
El pícaro y el villano, la pagan tarde o temprano.
¡Cómo sufre mi pecho que late!
Despacito y con amor, se hacen las cosas mejor.
A quien gana buscaras, que quien pierde, él volverá.
Hablar por referencias es casi mentir.
Jamás desesperes, aún estando en las más sombrías aflicciones, pues de las nubes negras cae agua limpia y fecunda.
Caer es más sencillo que levantarse.
El que canta y danza se agita y no avanza.