Hablando, hablando, la ocasión se va pasando.
Si comes cerezas con los poderosos te arriesgas a que los huesos lluevan contra tu nariz.
Amor irresoluto, mucha flor y poco fruto.
El amor es una flor de primavera entre dos personas que se desarrolla en verano y no se marchita en invierno.
La ociosidad enseña muchas maldades.
Ni reprender ausentes, ni adular presentes.
Ama y serás amado: teme a Dios y serás honrado.
El beber es el placer, y el pagar es el pesar.
El dinero requiere tres cosas: saberlo ganar, saberlo gastar y saberlo despreciar.
Cuando llega Junio, la hoz en el puño.
Al amor, como a una cerámica, cuando se rompe, aunque se reconstruya, se le conocen las cicatrices.
Que a la corta, que a la larga, todo se paga.
Mal haya el romero que dice mal de su bordón.
El cantar, alegra el trabajar.
El que atiende a la corrección va camino a la vida; el que la rechaza se pierde.
Aquí hay mucho cacique y poco indio.
El cuco y el sacristán, juntos de juerga se van.
A nuevos tiempos, nuevos usos.
Dios, si da nieve, también da lana.
La contradicción es la sal del pensamiento
Amor de lejos, felices los cuatro
O la bebes o la derramas.
Un traguillo de vino de cuando en cuando, y vamos tirando.
Alas tenga yo para volar, que no me faltará palomar.
No hay manjar que no empalague, ni vicio que no enfade.
Cuesta poco prometer lo que jamás piensan ni pueden cumplir.
Muchachada que nace barrigón, ni que lo fajen Chiquita.
Gallina que canta ha puesto un huevo
Lo que en los libros no está, la vida te enseñará.
¡En San Antonio, rayos y truenos!
Contra lo malo aprendido, el remedio es el olvido.
Nunca tiene razón quien no tiene dinero.
La envidia acorta la vida.
Al tahúr nunca le falta qué jugar ni al putañero qué gastar.
Cuando el pobre lava, llueve.
A carnicera por barba, y caiga quien caiga.
Cuando veas al erizo comiendo madroños, entrado está el otoño.
Dios me dé contienda con quien me entienda.
La fantasía es la droga de la mente
Como la espada, así la vaina.
El aprendizaje cuesta caro, y siempre se paga.
Más vale hacer frente al peligro una vez que vivir siempre con temor.
Yerros por amores, merecen mil perdones.
Quien se enamora sin dinero y se sulfura sin poder es un infeliz
Diga mi vecina, y tenga mi costal harina.
Carta cortés, cada dos renglones, mentiras tres.
No hay pesares ni regocijos en la casa donde no hay hijos.
Juzgué de ligero y arrepentirme presto.
Aprendiz de todo, que maestro de poco.
Una golondrina no hace verano, ni una sola virtud bienaventurado.