La modestia murió cuando la falsa modestia vino.
Es fácil caer en una trampa, pero difícil salir de ella.
A tu amigo pélale el higo y a tu enemigo el prisco.
Más vale que digan: aquí corrió y no aquí murió.
Lo que falta por hacer, es lo que no se ha intentado.
El que hace lo que no debe, sucédele lo que no cree.
Si te pica un alacrán, las campanas a repicar.
Bollo de monja, costal de trigo.
El que toma el nombre de la madre, por ruin deja a su padre.
Ofrecer y no dar, es deber y no pagar.
Come, que de lo yuyo comes.
Un garbanzo no hace puchero, pero ayuda al compañero.
Madre que no cría, no es madre, sino tía.
Quien convida al cantinero, o está borracho o no tiene dinero.
Donde me va bien, ésa mi patria es.
Si el dinero es fuerte, más lo es la muerte.
Si no puede edificar una casa, construye un corazón.
Una abeja vale más que mil moscas
El amor no se mendiga, se merece.
Por rico que sea un hombre, ha menester al pobre.
Váyase lo ganado por lo perdido.
Las malas nuevas, pronto llegan.
¡Quien sabe cuántos enemigos tienes en torno a la mesa!.
A lisonjeros dichos no le prestes oídos.
Cabra coja, no tenga fiesta.
Faldas largas, algo ocultan.
Las palabras ásperas hieren más de una flecha envenenada.
Mala noche y parir hija.
A la gorra, ni quien le corra.
Chiquito, hasta el asno es bonito.
No te creas caballero porque te llamen don Dinero.
El sol de Agosto cría aceite y mosto.
La mujer en casa y con la pata quebrada.
Moro viejo, mal cristiano.
Las palabras son las palabras, pero es el dinero el que adquiere tierras.
No digas tu secreto al amigo, por si mañana es tu enemigo.
El burro cuando está alegre, rebuzna y pee.
Manchando el nombre de Cristo, algunos hacen buen pisto.
La bebida despinta al barniz y descubre al hombre.
Quien una deuda se traga, tarde o temprano la paga.
En Santo Domingo de la Calzada, canto la gallina después de asada.
Con buen queso y mejor vino, más corto se hace el camino.
Por donde la cabra pasa, todo lo arrasa.
El "porque sí" y el "porque no" son la razón de la sinrazón.
Los mejores pilotos están en tierra.
Enójate pero no pegues.
Hacer la del capitán Araya; embarcar a los demás y quedarse en la playa.
La manera de ver la luz divina es apagar tu propia vela.
Un muerto abre los ojos al vivo.
Hasta las rosas más finas, también tienen sus espinas.