La burra no era arisca pero la hicieron.
Sumisiones anticipadas, pretensión parecen.
Las huellas de las personas que caminaron juntas nunca se borran.
Quien hace preguntas no es tonto.
Sol madrugador y cura callejero, ni el sol calentará mucho ni el cura será bueno.
La liebre que salta la mata es de quien la mata.
El alma está no donde vive sino donde ama.
Más fea que un carro por debajo.
En cuestión de gustos, no hay nada escrito.
Lo que se come desaparece, lo que se da con el corazón nos es devuelto aumentado
Mejor haber soplado con fuerza, que tener la boca quemada.
Toma y daca.
Los tontos, si callan, lo parecen menos.
El que no tiene hijos los mata a palos.
Jamón empezado, cada cual le tira un tajo.
Raras veces hay seso en la prosperidad.
Cada uno es muy libre de hacer de su capa un sayo.
Mientras uno calla, aprende de los que hablan.
El que de amigos carece es porque no los merece.
Quien no tiene papo, no es guapo.
Cazador y cazado confían en Dios.
La avaricia es mar sin fondo y sin orillas.
A fuerza de villano, hierro en mano.
No hay balanza tan recta que algún tiempo no se tuerza.
A quien presta su frazada, le toca aguantar la helada.
La mano perezosa, pobre es.
El que todo lo quiere vender, presto quiere acabar.
Con un dios le bendiga no se compra nada.
El arado rabudo, el arador, barbudo.
Lo que no quiere el hortelano le produce la huerta.
Antes mujer de un pobre que manceba de un conde.
¿Adónde vas, mal?. Adonde hay más.
No comáis caldo de habas, que hace a las mujeres bravas.
Las pinturas y las peleas míralas desde lejos.
Si volaran los necios, no veríamos el cielo.
Dios te guarde de trasera de mula y de delantera de viuda.
El que no ha visto que vea y el que ya vio que compare.
El más fuerte teme a la muerte.
La mujer casta esta siempre acompañada.
Molinero de viento, poco trabajo y mucho dinero.
Ni ojo en carta, ni mano en plata.
Se sincero y honesto siempre.
Al hombre y al oso, lo feo lo hace hermoso.
Casa de pan tierno, casa sin gobierno.
Como vinagre a los dientes y humo a los ojos es el perezoso para quienes lo emplean.
Habla no cuando quieras, sino cuando puedas.
Burro empinado, por hombres es contado.
Que mejor almohada que no saber de mañana.
Algunas de las bayas más dulces crecen entre las espinas más puntiagudas, pero son bayas que merece la pena coger.
Mujer al volante, peligro constante.