Aguardiente, en tienda; y vino en taberna.
Mucho corre la liebre, pero más el galgo que a prende.
Donde entra beber, sale saber.
Quien miente, pronto se arrepiente.
Cuando la liaga florece, el hambre crece.
Jugar la última carta.
Aquel cuya sonrisa le embellece es bueno; aquel cuya sonrisa le desfigura es malo.
¿Qué sabe el chancho de estrellas si nunca mira p'al cielo?.
El desperdicio, crea la necesidad. No desperdicies y no necesitarás.
Allá vayas, casada, donde no halles suegra ni cuñada.
Más vale un día alegre con medio pan que triste con un faisán.
Un libro es como un jardín en el bolsillo.
El que no madruga con el Sol no goza del día.
Todos los hombres son sabios; unos antes, los otros, después.
Gatos y niños siempre dicen: Mío, mío.
Hay tres cosas que se tienen que hacer en la vida: plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro.
Quien boca tiene a Roma va.
En la abundancia de agua, el tonto tiene sed.
Todo lo que no es dado es perdido
Padre menguado quien de unos hijos hace hijos y de otros entenados.
Perla brillante arrojada en la oscuridad.
Juego y paseo, solo para recreo.
La persona que no comete nunca una tontería, nunca hará nada interesante.
Fea con gracia, mejor que guapa.
Quien la verdad dice: ni peca, ni miente.
De la mentira viven muchos, de la verdad, casi ninguno.
Juez de aldea quien quiera serlo, sea.
El tiempo es una lima que muerde sin hacer ruido.
Pocas palabras son mejor.
El dormir y el comer, hermanos han de ser.
Campo bien regado, campo preñado.
Más sabe quien mucho anda que quien mucho vive.
Donde hay pelo hay alegría.
Entre locos me metí, y lo que sea de ellos, será de mí.
Quando si indugia troppo in una cosa o si perde del tempo inutilmente.
La ausencia y la muerte mucho se parecen.
Más aburrido que un mico en un bonsái.
La fuerza vence, la razón convence.
Es mejor volverse atrás que perderse en el camino.
Detrás de un hombre capaz hay siempre otro hombre capaz.
La gloria del amante es la persona amada.
De sol de tarde, Dios te guarde.
Nuestros defectos nos imitan más cuando los observamos en otros.
Ten tu mano pronta para echarla al sombrero, y tardía para meterla en el bolsillo.
Al que a buen árbol se arrima, buena sombra le cae encima.
No hay montaña sin niebla, de la misma forma que no hay hombre de mérito sin calumnias.
Espada toledana y broquel barcelonés; puta valenciana y rufián cordobés.
Al hombre duro, lanza en mano y vino puro.
El dinero del mezquino anda dos veces el camino.
Cercón lleva la luna, mi amor se moja.