La fruta madura se cae sola.
Hombre avisado, medio salvado
Hombre prevenido vale por dos y pareja desprevenida vale por tres.
La tierra será como sean los hombres.
Bebe para olvidar, pero no te olvides de pagar.
La envidia y la ira solo consiguen acortar la vida.
La mujer y la guitarra para tocarlas hay que templarlas.
Hablar con lengua de plata.
El clérigo y el fraile al que han de menester, llamadlo compadre.
Muérome de hambre, de frío y de sed: tres males tengo, ¿de Cuál morir?.
Quien de lejanas tierras vuelve, mucho cuenta y mucho miente.
Cantando y cantando, las penas se van aliviando.
Inútiles platicas e inútiles libros, ni las tengan tus hijas, ni los lean tus hijos.
Cuanta más prisa tienes más tropiezas.
A la mesa y a la cama, a su hora honrada.
Dios no se queja, mas lo suyo no lo deja.
Quien discretamente se cura, más dura; quien se cura y se curetea, su muerte desea.
La dama de doce años que no tiene novio, pele la pava con el demonio.
El hombre honra al amigo con afecto, responde a regalo con regalo. A risa responde con risa y al truco con trampa.
No hay secreto si tres lo saben.
Mal reposa la vida dudosa.
Debajo de la mata florida, está la culebra escondida.
Las palabras son las hojas, los actos son los frutos.
Solo el ruiseñor es capaz de comprender a la rosa.
Trabajo de muchachos y arada de borricos, no vale un perro chico.
Cuanto más saben los hombres peores son
Hace un frío que se hielan las palabras.
El que al sentarse dice "¡ay!" y al levantarse dice "¡upa!", no es ese el yerno que mi madre busca.
El enfermo necesita del medico, el médico no necesita del enfermo.
La muerte y el juego, no respetan privilegios.
Uno madrugó y veinte duros encontró, pero más madrugó el que los perdió.
No te ensañes con el vencido, pues puedes correr su suerte.
Buenas palabras y malos hechos engañan a los locos y a los cuerdos.
El hijo del asno dos veces rebuzna al día.
Esto de mi casamiento es cosa de cuento; cuanto más se trata, más se desbarata.
El vivo a señas y el tonto a palos.
Vive seguro de que alguien te ama mucho y siempre te lo ha demostrado.
A lo lejos mirar y en casa quedar.
Ni miento ni me arrepiento.
Es más cargante que tener una pulga en la oreja.
Todo cojo le echa la culpa al empedrado
Acostumbrado a su cueva el armadillo no se aleja.
Ron, ron; tras la capa te andan.
No importa lo el ancho y lo grueso, sino lo que dura tiezo...
La desgracia también visita a los ricos, pero a los pobres lo hace dos veces.
La fortuna es madrina de los necios.
El que da lo que tiene a pedir se atiene.
Madre ardida hace la hija tollida.
Pájaro de mar por tierra, tempestad segura o gran novedad
El flojo y el mezquino recorren dos veces el camino.