De invierno, la levadura; de verano, la mujer aguda.
Cuando sea monja te regalaré un higo, dijo un amigo a otro amigo.
Mi mama me manda a mi y yo mando a mis hermanitos.
Al que bebe buen vino en jarro, quiébrale el cacharro.
Al herrero con barbas y a las letras con babas.
El zorro viejo huele a trampa.
Puede suceder algo imprevisto de un momento a otro.
Contra un padre no hay razón.
El hable es plata, el silencio es oro.
Casamiento sin engaños uno cada diez años.
Tres cosas hay que matan al hombre: putas, juegos y medias noches.
Hijo malo, más vale doliente que sano.
No es posible defenderse del aburrimiento
De aquí a cien años, todos calvos.
Alegrías secretas, candela muerta.
Hable el sabio y escuche el discreto.
Despacito y con amor, se hacen las cosas mejor.
La amistad y el amor, dos bellas mentiras son.
Amor con amor se paga.
Al rebuznar se verá quien no es león
Juego que tiene revancha, no hay que tenerle miedo.
En casa del pobre, ni vino ni odre.
Oídos que bien oyen, consejos encierran.
Una vez al año, y ésa con daño.
Amar no es solamente querer, es sobre todo comprender.
Dinero de canto, se va rodando.
Al desdén con el desdén.
Como las monjas de mi lugar: ni papel romper ni cuerda tirar.
No fíes ni porfíes, ni prometas lo incierto por lo cierto.
Ni reír donde lloran, ni llorar donde ríen.
La adulación es como la sombra no nos hace ni más grande ni más pequeño.
Antes de criticar, mírate la cola.
De padres asientos, hijos taburetes.
Los perezosos se pasan la vida rascando la tripa a las cigalas.
El yerro encelado, medio perdonado.
Si en lunes es Navidad, riquezas has de hallar.
Más peligroso que mono con navaja.
Un traguillo de vino de cuando en cuando, y vamos tirando.
Dan darán, dicen las campanas.
Quedarse sin el chivo y sin el mecate.
No muerdas la mano que te da de comer.
Bien la muerte aguarda, quien vive como Dios manda.
Cuando dios da pan duro, da dientes fuertes.
Cuentas claras conservan amistades.
Donde una cabeza grana, otra es vana.
Duerme más que un gato con anemia.
Al amor lo pintan ciego y con alas, ciego para no ver los obstáculos, con alas para salvarlos.
Mujer que se queja, marido que peca
Para aprender, nunca es tarde.
Si eres paciente en un momento de ira, escaparás a cien días de tristeza.