No temas a truenos ni a ratones, ni brujas ni supersticiones.
Acometer hace vencer.
Añorar el pasado es correr tras el viento.
En cada mujer hay una reina. Hable con la Reina y la Reina responderá.
A buen comer o mal comer, tres veces beber.
Pan y vino es media vida, la candela la otra media.
Al rey muerto rey puesto.
A la rana no le gusta que se sepa que fue renacuajo
El primer amor se parece a las primeras nieves; raramente perdura
El temor de la guerra madura en cualquier tierra
Cuando el Diablo envejeció, a santero se metió.
Suegra, nuera y yerno, la antesala del infierno.
Para todo lo mal, un refrán, y para todo bien, también.
A creer se va a la iglesia.
La leche le dijo al vino: vente, amigo.
Niño que llora, de mear se ahorra.
Flores pintadas, no huelen a nada.
De buena madre buen hijo, y de buena pipa buen vino.
A los largos sentimientos, largas consecuencias.
Amo recorrer las praderas. Entonces me siento libre y soy feliz. Si tuviéramos que vivir en casas, palideceríamos y moriríamos.
El otoño de lo bello, es bello.
La vida es una cebolla y hay que pelarla llorando.
Busca la mujer pastora; que ella se hará señora.
Ocasión y tentación, madre e hija son.
Nos vengamos de una vileza cometiendo otra
Al hierro el orín y la envidia al ruin.
El que a solas se ríe de sus picardías se acuerda.
De lo que ganes, nunca te ufanes; y de lo que pierdes, ni lo recuerdes.
El tiempo es padre de la verdad y a relucir la sacará.
Contra los males de amor, cucharadas del olvido, con fomentos de otro amor; pero.
Alegría y desgracia no son eternas
Hijos y duelos nos hacen gastar pañuelos.
Si atendido hubiese el consejo de su padre, otro gallo le cantare.
En el amor y en las luxaciones las recaídas son frecuentes
El agua arruina el puente y el vino la mente
Date buena vida, temerás más la caída.
Lo que no acaece en un año, acaece en un rato.
Madre que no cría, no es madre, sino tía.
El barro se endurece al fuego, el oro se ablanda.
Gallina vieja da buen caldo.
A la hija muda, su madre la entiende.
La mujer buena, inapreciable prenda.
Hombre sabio, de sayas no hace caso.
Donde no hay celos no hay amor.
Si un hombre te dice que pareces un camello, no le hagas caso; si te lo dicen dos, mírate un espejo.
Las boñigas de los caballos no son higos
Nunca te dejes vencer, por lágrimas de mujer.
Los pobres tienen más coplas que ollas, y más refranes que panes.
Aguantando regañinas, se aprenden las artes finas.
Una alcachofa se pela hoja por hoja.