La adversidad forja hombres; la buena fortuna crea monstruos.
Trabaja como si siempre hubieses de vivir, y vive como si luego hubieses de morir.
Ya decia Salomón que el buen vino alegra el corazón.
Suegra y sin dinero, al brasero.
El que con niños se acuesta mojado amanece.
Febrerillo, mes loquillo.
No hay largo que no se incline, ni enano que no se empine.
Coger el huevo de la gallina y dejar ir el de la gansa
Al trabajo, yerno, que viene el invierno.
El amor es ciego.
Hay que sonreír antes de ser felices, a menos que se quiera morir sin haber sonreído nunca
Donde el corazón se inclina, el pie camina.
Peor es mascar lauchas
No vayas a buscar al médico cuando el paciente ya esté muerto.
Si quieres un día bueno: hazte la barba; un mes bueno: mata puerco; un año bueno: cásate; un siempre bueno: hazte clérigo.
La memoria, en la vida, en la muerte y en la gloria.
Cuenta treinta y tres antes de decir, y noventa y nueve antes de escribir.
Adoba tu paño y pasarás tu año.
Quien bebe recio, apura media azumbre en el almuerzo; y si un poco se descuida, otra media en la comida.
Por San Martín, siembra el ruin, y la vieja que lo decía ya sembrado lo tenía.
Quien madruga ojeras tiene.
Por buena que sea la cuna, mejor es la buena crianza.
Lentamente, lentamente, maduran hasta las bananas
Amigos pobres, amigos olvidados
Confía tus secretos a un amigo y te tendrá cogido por el cuello
Un día con la suegra, un día de tinieblas.
El futuro brota del presente, que tiene su semilla en el pasado.
Cuida los centavos, que los pesos se cuidan solos.
Una persona supero proteccionista tien infortunios (tener cuidado excedente invita desgracias).
Una madre es para cien hijos, y cien hijos no son para una madre.
Burla con daño, no cumple el año.
A viña vieja, amo nuevo.
En Mayo, leche y miel hacen al niño doncel.
Al fuego porque se apaga, al fraile porque se inflama.
La cama y la puerta dicen si la mujer es puerca.
Al César lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios.
Tabaco, vino y mujer, echan al hombre a perder.
El hijo sabio es la alegría de su padre; el hijo necio es el pesar de su madre.
Al caramelo y a los asuntos, darles su punto.
Madre no viste, padre no tuviste: diablo te hiciste.
La hija buena vuelve a casa, aún cuando sea parida.
Abrazo flojo, amor poco; abrazo apretado, ese sí que es abrazo.
Nadie envejece a la mesa.
Muchas veces los amos son los mayores sirvientes en la casa.
Ajuar de la forastera: dos estacas y una estera.
Si quieres criarte fino y hermoso, buen vino y mucho reposo.
Al que nunca bebe vino no le fíes ni un comino.
No hagas bien por el concejo, ni compres burro viejo.
Quien quita lo que da, al infierno va.
Quien a decir agrias verdades se pone, agrias verdades oye.