El cazador que habla demasiado, va a casa de vacío dio.
Es fácil esquivar la lanza, mas no el puñal oculto.
A sembrar a San Francisco, aunque sea en un risco.
Cuando te den, da.
En el ajedrez, el Rey y el Peón van siempre al mismo cajón.
Guiso recalentado y amigo reconciliado, dales de lado.
Variante: A caballo regalado, no se le mira el diente.
Nada se puede esperar de quien no tiene hogar.
Por San Lucas, mata tus puercos, tapa tus cubas y prepara tus yuntas.
Aquellos son ricos, que tienen amigos.
En las horas de trabajo, los amigos al carajo.
A buena mujer, poco freno basta.
Fruto del árbol ajeno, sale de balde y sabe bueno.
Se ve la paja en el ojo ajeno y no se ve la viga en el propio.
Dicen que casar casar, yo también me casaría si la vida de casados fuera como el primer día.
Del trabajo nace el descansar.
Con hilo de plata labró mi seda, y voy y la tiendo en la alameda.
De amores el primero, de lunas las de enero.
Comamos lo tuyo, bueno y santo, que de lo mío no tengo hambre.
El venido es preferido, que el ausentado pronto es olvidado.
Cuando llueve y hace viento, quédate adentro.
A quien se hace oveja, el lobo se lo come.
El victorioso tiene muchos amigos; el vencido, buenos amigos.
Los dioses han hecho las manos de los hombres para que den limosna
Si no quieres que diga mal de tí no digas mal de mí.
Pájaro que dos veces cría, pelada tiene la barriga.
No muchas cosas bien aprendidas, sino pocas y bien asbids.
Con pan, hasta las sopas.
Más vale mujer triste que marido que embiste.
El que tiene su cohombro, que se lo eche al hombro.
Recibir mal por bien, todos los días se ve.
Nadie se alabe hasta que acabe.
Como Constanza, el culo hacia fuera y los pechos en danza.
Mal apaña quien no engaña.
¿Hambre tienes y pides limosna?. No te creo, que eres gorda.
El ignorante al ciego es semejante.
Los tontos hablan mucho y no dicen nada.
Dos gorriones en una espiga hacen mala miga.
En tiempos de sequía, mata unas vacas para que otras coman.
No des por el pito, más de lo que el pito vale.
Cacarear y no poner huevo no es nada bueno.
Antes de criticar a alguien asegúrate de que no tengas tú la nariz tapada de tsampa.
Para el solano, agua en mano.
La mujer del césar, no solo ha de ser honrada, sino que lo ha de parecer.
Quien más no puede, con su mujer se acuesta.
Acomoda el apetito a la comida y haz el traje según la talla.
Más sabe el que entiende la malicia que aquel que la pronuncia.
Al albéitar, no le duele la carne de la bestia.
El fruto prohibido es el más apetecible.
Cada hombre lleva un loco dentro, y cada mujer un ciento.