Naipes, mujeres y vino, sacan al hombre de tino y lo llevan por el mal camino.
A veces el remedio es peor que la enfermedad.
Si tienes alubias, garbanzos o lentejas? ¿de qué te quejas?
Al higo por amigo
Hoy no se fía, mañana sí.
Al amigo que en apuro está, no mañana, sino ya.
Adonde quiera que fueres, ten de tu parte a las mujeres.
Disfruta solo los placeres del momento.
El paraíso está en el regazo de una madre.
El que tonto se fue a la guerra, tonto volvió de ella.
Por San Raimundo, viene la golondrina del otro mundo.
Abril, Abrilillo, siempre fuiste pillo.
Ingratos hacen recatados.
Los defectos son como los olores: los nota más la persona de al lado que el que los lleva
El hombre es fuego, la mujer estopa, viene el diablo y sopla.
No hay día tan lueñe que presto no este presente.
Niño mimado, niño mal educado.
Mal ajeno, no cura mi duelo.
En Marzo, la veleta, ni dos horas está quieta.
Vida bien concertada, vida holgada.
No puede ser precavida, quien no sabe de la vida.
Mejor haber soplado con fuerza, que tener la boca quemada.
Si no valiese por testamento, valga por codicilo.
Al fregar los platos solo acuden los mentecatos.
El que pestañea pierde.
No la hagas y no la temas.
De día y con sol.
Los amantes de Teruel, tonta ella y tonto él.
No hay bien que dure, ni mal que no se acabe.
Prestar a nunca cobrar, llámale dar.
En larga jornada, la leve carga es pesada.
Badajoz, tierra de Dios, que andan las putas de dos en dos.
El agua lo lava todo excepto la mala fama.
Comer ajo y beber vino no es desatino.
Nunca mejor está el árbol que en la tierra donde se cría.
Es propio de los pensamientos profundos el parecer simples, tanto que uno cree haberlos pensado él mismo
Quien fía su mujer a un amigo, en la frente le saldrá el castigo.
Dinero, ¿a dónde vas?, a donde hay más.
¿Qué sentido tiene correr cuando estamos en la carretera equivocada?
Ladra de noche para economizar perro.
Quien mucho abarca, poco aprieta.
Los ladrones no pueden robar el amor, pero a menudo el amor vence ladrones
El que nace para ochavo, no llega a cuarto.
Más cura la dieta, que la receta.
¡En San Antonio, rayos y truenos!
Una uva a ratitos, abre el apetito.
Uno a ganar y cinco a gastar, milagrito será ahorrar.
Por fornicar y andar desnudo no matan a ninguno.
Un granuja es suave como el algodon; un estúpido es duro como el hierro.
Cada gallina a su gallinero.