Los ojos todo lo ven, y a sí mismos no se ven.
Miguel, Miguel, no tienes colmenas y vendes miel.
No sirve ni para llevarle la puerca al barraco.
Abaja acá, gallo, que estás encaramado.
Buen año de miel, que van los zánganos a por agua.
Estas son de mi rodada.
El que bien lo sabe, pronto lo reza.
Quien bebe vinagre teniendo buen vino, ¿qué no haría conmigo?.
A la orilla del río te espero, galapaguero.
No somos ríos, para no volver atrás.
La Luna de Enero y el amor primero.
Aún no es parida la cabra y ya el cabrito mama.
Entre hermanos, si la prueba se gana o se pierde, da lo mismo.
Del cura, lo que diga; del médico, lo que haga; y del boticario ni lo que diga ni lo que haga.
Luna en creciente, cuernos a Oriente.
Resbalon y tropezon, avisos de caída son.
La vergüenza una vez perdida, se perdió para toda la vida.
Da mucho si tienes mucho, poco si tienes poco, porque la limosna rescata los pecados.
A cuarto vale la vaca, y si no hay cuarto no hay vaca.
Los necios y los salmones siempre nadan contra la corriente.
Más mueren de ahítos que de aflitos.
Nada es verdad ni mentira, todo es del color del cristal con que se mira.
Una persona pobre no es quien tiene poco, sino quien necesita mucho.
Nuestros defectos nos imitan más cuando los observamos en otros.
Bailar sin son, o es estar loco, o enorme afición.
Gallina, mujer y cabra, mala cosa siendo magra.
La suerte está echada.
Feo, pero con suerte.
El labrador siempre está llorando, o por duro o por blando.
La hambre no tiene aguante.
Más fea que un carro por debajo.
Más vale el humo de mi casa que el fuego de la ajena.
El que gasta antes de ahorrar pedirá limosna antes de lo que cree.
Los nietos son hijos dos veces paridos.
De luengas vías, luengas mentiras.
Cuando el genio apunta a la Luna, el tonto se queda mirando al dedo.
El buen vino en vaso chico.
Cuando tu ibas, yo venia.
¡La carne da carne y el vino da sangre!
La paciencia en un momento de enojo evitará cien días de dolor.
El amor más grande es el de una madre, a continuación el de un perro y por último el de un amante
La hacienda, el dueño la atienda.
El hombre bien comido y bien bebido, quiere reposo y no ruido.
A quien no la teme, nada le espanta.
Es más vivo y es más pronto, quien a veces se hace el tonto.
Una casa de blanquea en mayo, el mejor tiempo del año.
Cuando un tonto coge una linde, la linde se acaba pero el tonto sigue.
Me juzgaba desgraciado por la falta de zapatos, hasta que vi a un hombre que no tenía pies.
Huéspedes vendrán que de casa nos echarán.
Da asistencia y cariño donde se necesite.