La paciencia cura todos los males, pero ¿cuántos tienen suficiente paciencia hasta que se cure el mal?
Un indio menos, una tortilla mas.
Cada uno en su casa es rey.
La Luna no es pan de horno
Decir y hacer dos cosas suelen ser.
De mujer que es madre, nadie nunca mal hable.
El que toma el nombre de la madre, por ruin deja a su padre.
Quien no puede tener la pulpa, se contenta con el hueso.
Tiempo dormido, no es tiempo perdido.
Cochino fiado, gruñe todo el año.
Quien más bebe, más sed tiene.
Variante: Sol madrugador y cura callejero, ni puede ser buen cura ni el sol duradero.
Ayatola no me toques la pirola.
No juzgues al hombre en el vino si no has bebido
Cabra que cojea, o mal come, o mal sestea.
El tiempo y la marea, ni se paran ni esperan.
Quien te ha visto y quien te ve.
Quien no arde en llamas no inflama
Bien me quieres, bien te quiero; no me toques el dinero.
Dos negaciones afirman, pero tres confirman.
Si las orejas sacude la burra, agua segura.
Si clamares a la inteligencia, Y a la prudencia dieres tu voz; Si como a la plata la buscares, Y la escudriñares como a tesoros, Entonces entenderás el temor de Jehová, Y hallarás el conocimiento de Dios. Proverbios 2:3-4-5
Después de perdido el barco, todos son pilotos.
El que asno nace, asno se queda.
No menosprecies, hijo mío, el castigo de Jehová, Ni te fatigues de su corrección; Porque Jehová al que ama castiga, Como el padre al hijo a quien quiere. Proverbios 3:11-12
A caballo que te regalan no pongas reparos en la capa.
Hablar a calzón "quitao".
Cuando llora el heredero, sus lágrimas no caen al suelo.
Guerra avisada no mata soldado, y si lo mata, es por descuidado.
Entre contar y cantar, lo primero has de procurar.
Yerros por amores, merecen mil perdones.
El dinero tiene la cola corta. Por eso cuesta tanto agarrarlo.
Le quieren enseñar al padrecito a rezar el Padre Nuestro.
Donde fuerzas no bastan, baste la maña.
Hay momentos en que hasta el tigre dormita.
Aleluya, aleluya, cada uno con la suya.
La morcilla reciente, cómela con tu pariente.
Guárdate de hombre que no habla, y de perro que no ladra.
La ausencia mata el amor o centuplica su ardor.
Se necesitan dos para empezar una pelea.
Guárdame de aquel en quien tengo puesta mi confianza, que de quien desconfío, me guardaré solo.
Mejor una palabra que serene a quien la escucha que mil versos absurdos.
A persona lisonjera, ni oírla siquiera.
Farolillo de la calle, tizón de la casa.
Nunca te cierres la puerta, que el mundo da muchas vueltas.
Quien no arrisca, no aprisca.
Hacer enseña a hacer.
Bonitas palabras al más listo engañan.
Adorar al sol que nace, todo el mundo lo hace; al sol que muere, nadie lo quiere.
Siempre que lo desea, la mujer llora y el perro mea.