En la fiesta del patrón, repiques, cohetes, música y sermón.
Le estas buscando los tres pies al gato y te van a salir los cuatro.
Cuando una desgracia amaga, otras vienen a la zaga.
Los celos son el gusano del amor.
Para preservar un amigo tres cosas son necesarias: honrarlo cuando esté presente, valorarlo cuando esté ausente, y asistirlo cuando lo necesite.
Tú no serás amado si piensas nada más que en tí.
Dios acude siempre a la mayor necesidad.
Ama como el lobo ama a la oveja
Al pobre le faltan muchas cosas; al avaro, todas.
No te arrugues cuero viejo que te quiero pa tambor No te canses en pensar, si los otros han de hablar.
Cuando el jefe manda bien, huelgan las preguntas.
El mejor premio es merecerlo.
Quien sabe, sabe.
Echando a perder se aprende.
El mayor desprecio es no hacer aprecio.
Abril, lluvias mil.
La sinceridad viene del alma y se lee en el rostro de los sencillos
Una alcachofa se pela hoja por hoja.
El primer amor nunca se olvida
Ojo por ojo, diente por diente.
Quién escucha la voz del anciano es como un árbol fuerte; quién tapa los oidos es como una rama al viento.
Nadie se baña dos veces en el mismo río, pues siempre es otro río y otra persona.
No penetres demasiado hondo en el corazón de un amigo, no fuese caso que encontrases en él el egoísmo.
Nunca bailes en una barca pequeña.
Las grandes almas tienen voluntades; las débiles tan solo deseos.
Más vale dejar a los enemigos que pedir a los amigos.
A la larga, todo se arregla.
La ignorancia es madre de la admiración.
Las aguas mansas son las peores
El amor deja ver las rosas y no las espinas
Perros raspan, pero la caravana passa.
Lágrimas Las del heredero son risas encubiertas.
Es mejor un feo hago que un hermoso haré
Del hombre bruto, no sale ningún fruto.
Los tontos, si callan, lo parecen menos.
Puedes darle un consejo a alguien, pero no puedes obigarlo que lo siga.
La puerta de Dios siempre está de par en par.
Cuando joven, de ilusiones; cuando viejo, de recuerdos.
La hermosa mujer, es una buena mujer.
Hasta la muerte, todo es vida.
Por Navidad cada oveja a su corral.
En viernes ni en martes, ni tu casa mudes, ni tu hija cases, ni tu viña podes, ni tu ropa tajes.
Tanto fue el cántaro a la fuente hasta que por fin se rompió.
El criado, el gallo y el amo: un año; si es bueno: dos; ya tres: ¡os!.
Por los cuernos se agarra el toro.
Más ven cuatro ojos que dos.
Con putas y bretones pocas razones.
El que toma el nombre de la madre, por ruin deja a su padre.
Desventuras y penas, a nadie le importan las ajenas.
Ni reír donde lloran, ni llorar donde ríen.