Quien fía su mujer a un amigo, en la frente le saldrá el castigo.
Si quieres saber quién eres, pregúntale a tu vecino.
A veces podemos hacer mal por una buena razón.
Quien cae no tiene amigos.
Más ordinaro que pesebre con prostíbulo.
Donde hay duda hay libertad.
Chivo que se devuelve se esnuca.
En la amistad, quien más da, menos recibe
Ganar un proceso es adquirir una gallina y perder una vaca.
Trata al que no es virtuoso como si lo fuera, y se volverá virtuoso
Todos somos hermanos bajo el ardiente sol.
Ese oye sus defectos que no calla los ajenos.
La reflexión consigue tantas victorias como la precipitación consigue derrotas.
Llanto de viuda, presto se enjuga.
Un huésped constante nunca es bienvenido.
La suerte avanza a pasos de tortola y huye a pasos de gacela.
Injuriada la paciencia, a veces en ira quiebra.
Aquí se rompió una tasa, cada quien se va a su casa.
Por la peana se adora al santo.
Para ser puta y no ganar, más vale ser honrada.
Al que se casa una vez, dan corona de paciencia; y al que dos, capirote de demencia.
El labrador entre dos abogados, está como el pez entre dos gatos.
Ten tu mano pronta para echarla al sombrero, y tardía para meterla en el bolsillo.
El alcalde de mi pueblo me lo enseñó: quítate del medio que me pongo yo.
A tu hijo dale oficio, que el ocio es padre del vicio.
Cierra tu puerta y alaba a tus vecinos.
Dios, si da nieve, también da lana.
Cuando se pelean las comadres, salen a relucir las verdades.
Hombre que anda con lobos, aprende a aullar.
El agua fluye, las piedras se mantienen.
Amor con amor se paga.
Un mal pequeño es un gran bien.
Nada más que me enderece dijo el jorobado.
El mundo es de los audaces.
Quien no puede dar en el asno, da en la albarda.
El temor de la guerra madura en cualquier tierra
Un viejo amigo es una eterna novedad
El príncipe iletrado es un burro coronado.
Nunca digas a tu enemigo que tus pies han resbalado.
Caballo que tiene que ir a la guerra, no muere en el vientre de la yegua.
El lobo no teme al perro pastor, sino a su collar de clavos.
La mujer sabía edifica su casa; más la necia con sus manos la derriba.
Más vale ser ciego de los ojos, que del corazón.
A quien te dice que te quiere más que tu mamá o papá, no le creas.
Las boñigas de los caballos no son higos
Lo estancado se pudre.
Felicidad y cristal: ¡cuán fácilmente se quiebran!
De hombres bien nacidos es ser agradecidos.
Ante la desgracia y el dolor, ten un poco de gracia y humor.
El amor es ciego.