Se llevarán bien la suegra y la nuera, cuando el burro suba la escalera.
Por la boca muere el pez.
Decir la verdad es como escribir bien, se aprende practicando
Mata, que Dios perdona.
A chico santo, gran vigilia.
Para aprender a rezar no hay como viajar por mar.
Lo que se come desaparece, lo que se da con el corazón nos es devuelto aumentado
Las cosas bien pensadas, bien acertadas.
La diplomacia consigue más triunfos que los cañones.
Lo ajeno place a nosotros y lo nuestro a otros.
Gran corsario es el tiempo, siempre llevando, siempre trayendo.
El que rompe, paga.
A la hembra desamorada, a la adelfa le sepa el agua.
Labor de Mencia, murmurar de noche y holgar de día.
Poda para los Santos aunque sea con un canto.
Ser desagradecido es de mal nacidos.
Guárdate de hombre que no habla, y de perro que no ladra.
Los dioses han hecho las manos de los hombres para que den limosna
Hacemos daño al hombre cuando le pedimos hacer lo que está dentro de sus posibilidades o hábitos.
Si orar es de hermanos, rectificar es de humanos.
Da generosamente sin esperar nada a cambio. Así nunca te decepcionarás y hallarás a menudo agradables sorpresas.
Para los desgraciados se hizo la horca.
En otoño, pan de ayer, vino de antaño y caldito a diario.
El que coge la vela es porque es cofrade.
Quien mierda echa en la colada, mierda saca.
Ni firmes sin leer, ni hables sin ver.
Si no sabes sonreír, no pongas tienda. (Confucio).
Mucha agua en la otoñada, poco trigo y menos cebada.
Caldera observada no hierve jamás.
La dama de doce años que no tiene novio, pele la pava con el demonio.
El pájaro que revolotee menos, permanecerá más tiempo en el vuelo.
El hombre puede pasar por sabio cuando busca la sabiduría; pero si cree haberla encontrado es un necio.
Corazón cobarde no conquista damas ni ciudades.
El beber es hidalgo, y el comer es villano.
Cada abeja vive en su colmena y no se mete en la ajena.
El paso de la vida, no es atravesar una llanura.
Más peligroso que tiroteo en ascensor.
Cada maestrillo, tiene su librillo.
Quien salva al lobo, mata al rebaño.
A una bella muchacha nunca le falta enamorado.
Vida que es una mierda poco importa que se pierda.
Cuando la borrica quiere correr, ni el borrico la puede detener.
Mal viene el Don con la carga de paja.
Con leña prometida no se calienta la casa.
El que bien ama, tarde olvida.
No tengas miedo de una pequeña curva para enderezar una recta.
En casa del mezquino, más manda la mujer que el marido.
La esperanza alegra el alma.
El que hace feliz a una mujer, es su esclavo; quien la hace desgraciada, es su dueño.
Donde una cabeza grana, otra es vana.