La barba no hace al filósofo
En lo ajeno, reina la desgracia.
Lo que hoy somos descansa en lo que ayer pensamos, y nuestros actuales pensamientos forjan nuestra vida futura.
Una pequeña piedra es a veces suficiente para volcar un gran carro
Vamos arando dijo la mosca, sobre lo cachos del buey. Siempre uno trabajo mas que otro.
Sin padrino no hay bautizo.
Al perro flaco no le faltan pulgas.
Palo que nace doblado jamás su tronco endereza.
Alma sin amor, flor sin olor.
Quien en tierra lejana tiene hijo, muerto le tiene y espérale vivo.
El que teme a sufrir, sufre de temor.
No temas de ser lento, teme solo a detenerte.
Que cada sacristán doble por su difunto.
El que al pedir abusa, a cambio recibe una excusa.
Si engañas a tu pareja, te engañas a ti mismo.
La mejor carga que puede llevar un hombre es demasiado sentido común; la peor, demasiada bebida.
No se muere dos veces si no se escapa de la muerte una vez.
Las estaciones son como una lima que trabaja sin ruido
Por el esfuerzo, la vigilancia, la disciplina y el dominio de sí, el sabio se crea una isla que la inundación no logra destruir.
No hables en falso de un hombre; no separes el corazón de tu lengua.
A lo hecho, pecho.
Una buena mañana hace buena la jornada.
Juventud, calor y brío; vejez, tembladera y frío.
Por San Simón y San Judas, la habas son orejudas.
Zamarras y sermones no son para el tiempo de calores.
Si el/ella puede hacerlo, significa que yo puedo hacerlo mejor!
La felicidad, como el arco iris, no se ve nunca sobre la casa propia, sino solo sobre la ajena.
No tengas miedo de una pequeña curva para enderezar una recta.
Dices tu pena a quien no le apena, te quejas a madre ajena.
La humildad es el hilo con el que se encadena la gloria.
Si bien canta el abad, no le va en zaga el monacillo.
La arena del desierto es para el viajero fatigado lo mismo que la conversación incesante para el amante del silencio.
Caballo que tiene que ir a la guerra, no muere en el vientre de la yegua.
Lluvia y sol, bautizo de zorro.
Amor y sabiduría no habitan en el mismo castillo.
Carta echada, no puede ser retirada.
Su tarea es cuidar a los mayores, a los indefensos, a aquellos que no pueden hacerlo por su cuenta, y por sobre todo, a los niños, el futuro de la humanidad.
Primero la obligación y luego la devoción.
Detrás de un hombre capaz hay siempre otro hombre capaz.
Entre casados y hermanos no hay que meter las manos.
El sabio habla de las ideas, el inteligente de los hechos, el vulgar de lo que come.
No puedes guiar el viento, pero puedes cambiar la dirección de tus velas.
La aguja viste a los demás y permanece desnuda.
El criado, el gallo y el amo: un año; si es bueno: dos; ya tres: ¡os!.
Un país con muchos arenques no necesita médico.
Si me ha de llevar el diablo, que me lleve en coche.
Se coge antes a un cojo, que a un mentiroso.
El derecho de los pobres no es más que llanto
¿Riñen los amos?. Mal augurio para los criados.
Quien salva al lobo, mata al rebaño.