Todos los hongos son comestibles, algunos solo una vez.
Al hombre afligido, no le des más ruido.
Al endeble todos se le atreven.
Hay que dar para recibir.
A la corta o a la larga, el galgo a la liebre alcanza.
Ni poca ni mucha pena, nos causa desgracia ajena.
Cacarear y no poner huevos, cada día lo vemos.
Donde hay dolencia, haya paciencia.
El agua de San Juan quita aceite, vino y pan.
El mucho joder empreña.
Si no puedes lo que quieres, quiere lo que puedes.
Las buenas labores honran a los labradores.
Si andas por el camino extraño, no te alces mucho el sayo.
La taleguilla de la sal, mala de sustentar.
Poco mal y bien quejado.
De borrachos y panzones están llenos los panteones.
Habla no cuando quieras, sino cuando puedas.
Esa es la gracia del buen escribano, escribir bien con mala pluma y papel malo.
Cabeza que no habla, dígale calabaza.
Este navega con banderita de pendejo.
No te fíes del sol del invierno.
Donde hay hambre, las tripas cantan.
El que en Agosto duerme, velará en Septiembre.
Los buenos maestros enseñan hasta cuando se equivocan.
Si quieres ver a tu marido morir, dale berros en abril.
Llamame tonto y dame pan.
Hablar de la edad y del dinero es conversación de arrieros.
A gran chatera, gran pechera.
Eso es como llover sobre mojado.
La suerte es para quien es, y no para quien la desea.
El que fía, salió a cobrar.
El que bien ama, tarde olvida.
Cada gallina a su gallinero.
En hombre nuevo no hay trampa vieja.
Las paredes oyen.
Las mentes grandes discuten ideas; las medianas, cosas; y las pequeñas, personas.
Madre para parir y no para criar, no es madre de verdad.
El que desea sacar la espada es un principiante. El que puede sacar la espada es un experto. El que es la espada misma es un maestro.
Lágrimas Las del heredero son risas encubiertas.
Los errores del que cura, con la tierra han cobertura.
Como quiera que te pongas siempre tienes que llorar.
Al pesar por el bien ajeno, llaman envidia y es veneno.
Ayunar para luego hartar, quita el mérito al ayunar.
La alegría es un tesoro que vale más que el oro.
De tu casa a la ajena, con la barriga llena.
Febrerillo, mes loquillo.
El bambú por dentro está vacío y le cuelgan las hojas
Ni de las flores de Marzo, ni de la mujer sin empacho.
Cada ratón tiene su nido y cada mujer su abrigo.
No fío, porque pierdo lo mío.