Bien viene el don con la veinticuatría, y mal con la sastrería.
Cuanto más primo, más me arrimo.
Me enseña a ser bueno el que me hace un bien.
Razón y cuenta, amistad sustenta.
La buena suerte, durmiendo al hombre le viene.
El llanto alivia el quebranto.
El que tenga un hijo majadero, que lo ponga campanero.
Como me crecieron los favores, me crecieron los dolores.
Buena es la vida de aldea por un rato, más no por un año.
La muerte es imprevisible.
Vale más un "he hecho", que muchos "voy a hacer".
Agrada, quien manda.
Si yo tuviera una escoba cuantas cosas barreria.
Tras cada tres bocaditos, un traguito.
Amigo y casa vieja, para otro los deja.
Dinero llama a dinero.
Ropa que mucho se cepilla, pronto raidilla.
El tiempo es oro y el que lo pierde tonto.
El hombre a tirar el mocho y la mujer al sancocho.
A quien presta su frazada, le toca aguantar la helada.
¿Compare, la burra, pare o no pare?.
Abracijos no hacen hijos, pero son preparatijos.
Donde el necio se arruinó, el cuerdo prosperó.
Otro día amanecerá y buen tiempo hará.
El que miente, si no lo pillan, no se arrepiente.
Por pedir, nada se pierde.
Justicia es agravio cuando no la aplica el sabio.
Poco pene tiene el que tiene poco. Mucho pene tiene el que se lo paga, y puta es su madre.
Ir a cazar con hurón muerto es desconcierto.
El aire que corre muda la veleta, más no la torre.
El que malas mañas ha, tarde o nunca las perderá.
Costumbre mala, desterrarla.
Hombre cornudo, más vale de ciento que de uno.
Más que la mujer hermosa vale la hacendosa.
El que no tiene amigos, tema a los enemigos.
Capón de ocho meses, para mesa de reyes.
Caro compro y barato vendo; si tú no me entiendes, yo me entiendo.
Al papel y a la mujer, lo que le quieran poner.
El vino y la verdad, sin aguar.
¡Qué bien dijo aquel que dijo, cuando dijo lo que dijo!
Las cartas y las mujeres se van con quien quieren.
Cuando suena la almirez, las doce están al caer.
La cabra siempre tira al monte y no se resbala por el peñasco.
Alabate pollo, que mañana te guisan.
Ni puta sin amigo, ni huerta sin cabrahigo.
Con dificultad se guarda lo que a muchos agrada.
Ya vienen los dos hermanos, Moquita y Soplamanos.
El labrador que quiera empobrecer, a sus criados deja de ver.
Tal para cual.
La ciencia hace soberbios, la fortuna, necios.