La lluvia de primavera es tan preciosa (valiosa) como el acerte.
Si la serpiente oyera y el escorpión viera, no habría hombre que al campo saliera.
Buenas palabras y buenos modales, todas las puertas abren.
El ojo del puente, el baratillo y el pan, como se estaban están.
Revueltas andan las cosas; las ortigas con las rosas.
El que bien vive y santamente, antes de tiempo ve la muerte.
El dar y el tener, seso ha de menester.
El ave canta aunque la rama cruja.
Hoy domingo y mañana fiesta, buena vida es esta.
¡Qué bella flor el laurel rosa! y ¡qué amargo es el laurel rosa!.
Si no puedes ganar dinero en la bolsa, ten miel en la boca.
O comed y no gimáis, o gemid y no comáis.
Favores recordados, ¡ya están saldados!.
Las cortinas de una alcoba son como las de un tribunal, y la cama de marfil es parecida a una cárcel
Más fluye el aceite y más manchas se generan.
A la noche, arreboles, a la mañana habrá soles.
Solo los pies del viajero saben el camino.
Dar para recibir, no es dar sino pedir.
Lo que sea de la mar, todo es azar.
A largos días, largos trabajos.
Junto al río o al convento no hagas nada de fundamento.
Solo se pueden juntar las manos cuando están vacías.
Los amigos se eligen, pero no los hermanos.
Crea fama y acuéstate a dormir.
Gran desengaño, gran lección, aunque con daño.
A las veces, do cazar pensamos, cazados quedamos.
Muchas veces no son las cosas lo que parecen.
El dinero es buen servidor, pero como amo, no lo hay peor.
Si no sabes quien eres menos vas a saber a dónde vas.
En el país de ciegos, el tuerto es rey.
Un buen caballo tiene muchos defectos, un mal caballo solo tiene uno
A quien no la teme, nada le espanta.
El que mucho te cela es porque bien te quiere.
Vale mucho más morir intentándolo que vivir toda tu vida lamentándolo.
El uso hace al maestro.
No soy pila de agua bendita.
No es oro todo lo que reluce, ni harina lo que blanquea.
A una cebolla ni siquiera el perro la huele.
Lo que no acaece en un año, acaece en un rato.
A dádivas, no hay acero que resista.
Quien amigo es del vino, enemigo es de sí mismo.
El que guarda siempre encuentra.
Guárdate de la furia de una mujer despechada.
Sabe agradecer la honra a quien te la hace y dona.
Los sueños del gato están poblados de sonrisas.
El que de rosas de comer al burro, cobrara con un rebuzno.
Con pan, vino y queso, no hay camino tieso.
Por San Andrés mata tu res, chica, grande o como es.
Entre la cuna y la sepultura no hay cosa segura.
Ya muy viejo Salomón, de un niño tomo lección.