Llave que en muchas manos anda, nada guarda.
Cabras y cabritos, a todos nos traen fritos.
A cada día bástale su maestría, y a cada momento, su pensamiento.
Viento del solano, agua en la mano.
Hasta el rabo, todo es toro.
Casa con una sola puerta, el amo alerta.
Amigo de mesa y mantel, no fíes de él.
Más vale pan duro que ninguno.
Estar como las putas en cuaresma.
Si tomas un mal camino, no esperes un buen destino.
Lo que uno no quiere, otros lo desean.
Los yerros del médico encubre la tierra; los del rico la hacienda.
Los ojos todo lo ven, y a sí mismos no se ven.
Amor sin sacrificio, más que a amor, tira a fornicio.
Enviar desde la lejanía a mil li plumas de ganso, por liviano que sea el regalo, encierra afecto profundo.
La noche para pensar, el día para obrar.
Consejos en amores nunca recibas, y menos cuando vienen de las amigas.
Divide y vencerás.
¡Se nos creció el enano!
Si pagas con cacahuetes, solo conseguirás monos.
El que ríe el último, ríe dos veces.
No me abra los ojos que no le voy a echar gotas.
Una y no más Santo Tomás.
Amigo lejos, amigo muerto.
Dime lo que decantas y te diré lo que te falta.
A la mujer y a la viña, el hombre la hace garrida.
La astucia del que no tiene astucia es la paciencia.
Alegría que es fuerza que se pierda, ¿qué importa que no venga?.
Al mal tiempo buena cara, y al hambre guitarrazos.
Si muere el cordero, con más razón el carnero.
En tal mundo vivimos, que para lo que queda por ver, no es nada lo que vimos.
Los grandes pensamientos nacen del corazón, los grandes sentimientos vienen del cerebro
Cuando una puerta se cierra, otra suele abrir la fortuna.
Que si fue, que si vino, que si calabaza, que si pepino.
Sirva de algo mientras se muere.
Pan de panadero y agua de regato, hincha la barriga y estira el espinazo.
Calentar el horno para que cueza otro, es de hombre bobo.
Guerra avisada no mata soldado.
Ni de mujer de otro, ni coces de potro.
El que de la ira se deja vencer, se expone a perder.
Es mejor si los papeles se pueden levantar juntos.
Gran deudo tiene corazones que bien se quieren.
No todo es miel sobre hojuelas.
Cada uno dice quién es.
Madre ardida hace la hija tollida.
El espejo no sabe mentir; lo que le dijeron ha de decir.
Que la haga el que la deshizo.
No hay que pedirle peras al olmo.
Cortesías engendran cortesías.
Otros vendrán, que bueno me harán.