O comed y no gimáis, o gemid y no comáis.
Si la serpiente oyera y el escorpión viera, no habría hombre que al campo saliera.
El ojo del puente, el baratillo y el pan, como se estaban están.
La lluvia de primavera es tan preciosa (valiosa) como el acerte.
Revueltas andan las cosas; las ortigas con las rosas.
De Madrid al cielo, y un agujerito para verlo.
El dar y el tener, seso ha de menester.
Buenas palabras y buenos modales, todas las puertas abren.
Crea fama y acuéstate a dormir.
Favores recordados, ¡ya están saldados!.
Hoy domingo y mañana fiesta, buena vida es esta.
Más fluye el aceite y más manchas se generan.
Si no puedes ganar dinero en la bolsa, ten miel en la boca.
Solo se pueden juntar las manos cuando están vacías.
Junto al río o al convento no hagas nada de fundamento.
Solo los pies del viajero saben el camino.
A las veces, do cazar pensamos, cazados quedamos.
Muchas veces no son las cosas lo que parecen.
Si no sabes quien eres menos vas a saber a dónde vas.
Las cortinas de una alcoba son como las de un tribunal, y la cama de marfil es parecida a una cárcel
¡Qué bella flor el laurel rosa! y ¡qué amargo es el laurel rosa!.
El dinero es buen servidor, pero como amo, no lo hay peor.
Lo que sea de la mar, todo es azar.
El ave canta aunque la rama cruja.
A la noche, arreboles, a la mañana habrá soles.
Gran desengaño, gran lección, aunque con daño.
Dar para recibir, no es dar sino pedir.
A largos días, largos trabajos.
Los amigos se eligen, pero no los hermanos.
En el país de ciegos, el tuerto es rey.
A quien no la teme, nada le espanta.
Un buen caballo tiene muchos defectos, un mal caballo solo tiene uno
No soy pila de agua bendita.
Lo que no acaece en un año, acaece en un rato.
Guárdate de la furia de una mujer despechada.
Vale mucho más morir intentándolo que vivir toda tu vida lamentándolo.
El uso hace al maestro.
A una cebolla ni siquiera el perro la huele.
El que guarda siempre encuentra.
El que mucho te cela es porque bien te quiere.
A dádivas, no hay acero que resista.
El que de rosas de comer al burro, cobrara con un rebuzno.
No es oro todo lo que reluce, ni harina lo que blanquea.
Entre la cuna y la sepultura no hay cosa segura.
Quien amigo es del vino, enemigo es de sí mismo.
Los sueños del gato están poblados de sonrisas.
Sabe agradecer la honra a quien te la hace y dona.
Llave que en muchas manos anda, nada guarda.
Ya muy viejo Salomón, de un niño tomo lección.
Con pan, vino y queso, no hay camino tieso.