A quien ganando no guarda, media albarca; y a quien ni ganar espera, abarca entera.
A confesión de castañeta, absolución de zapateta.
El cazador que habla demasiado, va a casa de vacío dio.
¿Por qué atizas?. Por gozar de la ceniza.
El que fía o promete, en deudas se mete.
Hoy debiendo, mañana pagando, vamos trampeando.
Lo pasado, pasado, borrón y cuenta nueva.
Al comprar una casa piensa en el vecino que adquirirás con ella.
Con fuerza de voluntad, incluso un ratón puede comerse un gato
Vive de forma que no hagas daño a nadie, he aquí la aspiración suprema
Deja de mirar la puerta que se cerró, pues nunca encontrarás la que se ha abierto frente a ti.
Así son los electores, así son los elegidos. Si éstos son malos es porque los primeros son peores
Yo dueña y vos doncella, ¿quién barrerá la casa?.
La vida es un juego.
Parece que le ha hecho la boca un fraile.
El hombre astuto, hasta de los males saca buen fruto.
Ayudar a las mujeres es ayudarse a sí mismo.
Un secreto bien guardé; aciértalo tú, que yo lo diré.
Las palabras son femeninas, y los hechos son machos.
Cuando el tiempo se muda, la bestia estornuda.
Para la virtud somos de piedra, y para el vicio somos de cera.
En el pecado se lleva la penitencia.
Del precipitar nace el arrepentir.
Hay desgracias con suerte.
Quien dio lo suyo y en morir tarda, merece morir con albarda.
Ni quito ni pongo rey.
Los celos son el gusano del amor.
A cada cien años los reyes son villanos, y al cabo de ciento diez, los villanos son reyes.
No debe de cambiarse de caballo al pasar el río.
Ni es carne, ni es pecado.
Todo por servir se acaba... y acaba por no servir.
Una cosa piensa el borracho, y otra el cantinero.
Muy bueno no puede ser quien indulgente no es.
Mire usted qué dicha, perder el asno y hallar la cincha.
Unos tener tanto y otros tan poco, propio es de este mundo loco.
El que es sabio atesora el conocimiento, pero la boca del necio es un peligro inminente.
La amistad, la que quieras, pero la cebada, a veinte la fanega.
El que jura miente.
En Santo Domingo de la Calzada, canto la gallina después de asada.
Otro tiempo vendrá, y el que hoy no puede, podrá.
El pan con ojos, el queso sin ojos, y el vino que salte a los ojos.
El que a solas se ríe de sus picardías se acuerda.
Perro que ladra, no muerde. Perro que no ladra, muerde.
No somos ríos, para no volver atrás.
Viejo soy y viejo serás: cual me veo, así té veras.
Gran corsario es el tiempo, siempre llevando, siempre trayendo.
Pronto pasan al olvido los muertos y los idos.
Debajo de mi capa, mate al Rey.
Orgullo, riqueza y hermosura son nada en la sepultura.
El que manda, no se equivoca, y si se equivoca, vuelve a mandar.