De tal colmena tal enjambre.
De quien mira al suelo, no fíes tu dinero.
Pronto pasan al olvido los muertos y los idos.
Porque los loros no tienen médicos, viven siglo y medio; que si los tuvieran, cincuenta años no vivieran.
A la muerte ni temerla ni buscarla, hay que esperarla.
El hambre tira, y el orgullo me levanta.
El cebo es el que engaña, no la caña.
Buena muerte es buena suerte.
Bodega de buen olor, no ha menester pregón.
De copiosas cenas están muchas sepulturas llenas; pero de no cenar, muchas más.
Todos llevamos una cruz colgada; unos suave y otros pesada.
El que manda, no se equivoca, y si se equivoca, vuelve a mandar.
Mal puede cumplir el pobre con la palabra dada.
El jorobado no ve su joroba, sino la ajena.
El agradecido no olvida el bien recibido.
Quien destruye una colmena, no espere una cosa buena.
De aquellas chanzas vienen estas danzas.
No se acuerda el cura de cuando fue sacristan.
Amor no es quien enciende la flama en el corazón, sino la pareja que mutuamente la mantiene viva.
De los sufridos se hacen los atrevidos.
A hija casada, los yernos a la puerta.
Nuestros padres, a pulgadas, y nosotros, a brazadas.
Hagamos hoy por la vida, que la muerte vendrá sola.
La mujeres es más lista que el hombre que la conquista. e La mula y la mujer son malos de conocer.
Cielo aborregado, a los tres días mojado.
Si los escritos desaparecen la nación desaparecerá, si los escritos son brillantes la nación es excelente.
A espaldas vueltas, memorias muertas.
Quien lee y escribe no pide pan.
Quien busca encuentra, aunque otra cosa sea.
El que es sabio nunca enceguece.
Cuando se ocupa demasiado tiempo en algo o se pierde el tiempo inútilmente.
De lo perdido, lo que aparezca.
Se no San Martiño non matas cocho ou año, coa fame levarate o diaño (Si en Noviembre no matas cerdo o cordero, de hambre te llevará el demonio).
Buen amigo ni buen yerno se hallan presto.
La razón y la paciencia, al fin vencen la insolencia.
Queda sin compañeros el hombre exigente hasta en los últimos detalles.
El que más bosques busca, más lobos encuentra.
Los buenos vuelan, los malos quedan.
El río, por donde suena se vadea.
No te mofes de los viejos, que de ellos no estamos lejos.
Estoy hasta las manos.
Fortuna y aceituna, a veces mucha y a veces ninguna.
Es fácil esquivar la lanza, mas no el puñal oculto.
Al médico, confesor y letrado, no le hayas engañado.
A misa, no se va con prisa.
Quien da parte de sus cohechos, de sus tuertos hace derechos.
El que no le teme a la muerte es porque no le teme a la vida.
Un mar calmo no hace buenos marineros.
En casa del bueno, el ruin tras el fuego.
El que trabaja, no come paja