Bebe para olvidar, pero no te olvides de pagar.
Mano cuerda no hace todo lo que dice la lengua.
Cornudo sois, marido; mujer, ¿quién te lo dijo?.
Quien te ha visto y quien te ve.
Abundancia y soberbia andan en pareja.
No hay mejor ciencia que paciencia y penitencia.
Cada cual mire por su cuchar.
Tú que mientes, ¿qué dijiste para mientes?.
Jaulas y cárceles, ni para los ángeles.
Ni ausente sin culpa ni presente sin disculpa.
Sin penas, todas las cosas son buenas.
Miel sobre hojuelas. (para indicar que algo es muy bueno)
La magnificencia prestada, es miseria.
Los estudiantes de Zen, deben aprender a perder el tiempo conscientemente.
Atrás viene quien las endereza.
Un buen libro es un tesoro: cada hoja, un pan de oro.
El matrimonio está como un cacahuete, hay que romper la cáscara para ver lo que hay dentro.
La vaca por el cacho y la mujer por la mama.
Nunca te cierres la puerta, que el mundo da muchas vueltas.
No hay pesares ni regocijos en la casa donde no hay hijos.
Más vale que los dientes no riñan con la lengua.
El que a dos amos atiende, a uno le queda mal.
Gran tormenta mucho espanta, pero pronto pasa.
Desdicha es hacer comida para dos y comer tres.
Perro que ladra no muerde.
Gatos y niños siempre dicen: Mío, mío.
La ignorancia es pasajera, el conocimiento es perdurable.
A quien mucho tiene, más le viene.
Un padre puede mantener diez hijos, diez hijos no pueden mantener a un padre.
El Santo más milagrero es, San dinero.
Ni tras pared ni tras seto digas tu secreto.
Favorecer a un bellaco, es echar agua a un saco.
Apúrate despacio, sin prisa y sin pausa, y cuando llegues a la cumbre de la montaña, sigue subiendo.
Indio que mucho te ofrece, indio que nada merece.
¡Mira que dicha, perder el asno y encontrar la cincha!.
Pocas palabra y muchos hechos.
Pedir más es avaricia.
La verdad que daña es mejor que la mentira que alegra.
A cada paje, su ropaje.
Una montaña se escala en etapas, las propiedades se adquieren en etapas, y a la sabiduría se llega en etapas.
Por sus hechos los conoceréis.
Arreboles al ocaso, a la mañana el cielo raso.
Toro y gallo, y trucha y barbo, todo en Mayo.
El poder y el esplendor, embriagan más que el licor.
Por decir "¡viva San Roque!", me metieron prisionero; ahora que estoy en prisiones, "¡viva San Roque y el perro!".
Donde dije digo, digo Diego.
Las esposas y los maridos por sus obras son queridos.
Al comer, comamos, y al pagar, a ti suspiramos.
Aquel a quien mil dedos acusadores señalan, muere sin estar enfermo.
Sin pan y vino, Venus tiene frío.