Cuando seas padre comerás huevos, mientras seas hijo como cuernos.
Las aguilas vuelan alto, las aguilas no papan moscas.
A la muerte, no hay cosa fuerte.
Un niño sin padre es como una casa sin techo.
No digas que eres pobre a quien no te puede hacer rico.
La hija de la cabra que ha de ser sino cabrita.
No por mucho madrugar amanece más temprano.
Amigo reconciliado, enemigo doblado.
A dos días buenos, cientos de duelos.
La gota que derramó el vaso de agua.
La nieve no rompe las ramas del sauce.
La avaricia rompe el saco.
No agarres la cola del leopardo, pero si la tienes, no la sueltes.
Decir bien y obrar mejor.
El que tarda en dar lo que promete, de lo prometido se arrepiente.
El perro en la perrera se rasca las pulgas; el perro que caza no las siente.
Cada cual decía del amor que tenía.
Madre, casarme quiero, que dormir sola me da miedo.
Una vez un papel rompí y cien veces me arrepentí.
Bueno es el rigor; pero la misericordia es mejor.
Si tienes alubias, garbanzos o lentejas? ¿de qué te quejas?
Ingratos hacen recatados.
Florecillas en el trigo, pegujal medio perdido.
De padres muy cuerdos, hijos muy lerdos.
Ni el trigo es mío, ni es mía la cibera, conque así, muela el que quisiera.
Deja que el buey mee que descansa.
De lo que te sobre da tu parte al pobre.
Ni bebas sin ver, ni firmes sin leer.
El deseo de aprender es natural en los hombres buenos.
Si tu beso tiene el ardor del sol, la rosa te dará todo su perfume
Hacer de necesidad virtud.
De tus herederos, sé tu el primero.
Favor del soberano, lluvia en verano.
Es ley la que quiere el rey.
Caridad con trompeta, no me peta.
Pajes; mozos y era Perico solo.
Nunca te metas con una más jodia que tu; porque se joden los dos.
Obra hecha, dinero espera.
Nadie diga: de esta agua no bebere.
Ojos que los vieron ir, no los verán volver.
Fuego guisa hoya, que no moza orgullosa.
Cuando el hombre está de malas, su mujer pare de otro y el hijo se le parece.
Cada uno cuenta la feria como le ha ido.
Hacer caldo gordo a escribas y fariseos.
En nombrando al rey de Roma, luego asoma.
A fuerza de ayunos llegan las pascuas.
Despacio y buena letra, dice el maestro en la escuela.
La ignorancia envejece como el búfalo, su grasa crece, más no su sabiduría.
Esperanza que consuela, que no muera.
El hijo que sale al padre, saca de duda a la madre.