Al comer retoños de bambú, recuerda al hombre que los plantó.
El que ha naufragado teme a la mar aún calmada.
Quien bien te hará, o se te irá o se te morirá.
Amaos los unos a los otros, como la vaca ama a su ternero.
El que asierre yarumos, que aguante las hormigas.
Las palabras ásperas hieren más de una flecha envenenada.
Con palabras y más palabras no se llena la media fanega.
Fue por lana y salió trasquilado.
Dibujar pasteles para matar el hambre.
Valiente es el que se bate contra dos enemigos pero lo es más quien hace el amor con los bolsillos vacíos
La hija a quien la pidiere, el hijo se mirará a quién se dará.
Aunque la traición place, el traidor se aborrece.
Hay dos cosas por las cuales un hombre, no debe enojarse: Lo que puede remediarse y lo que no puede remediarse.
El corazón jamás habla, pero hay que escucharlo para entender.
Amor y temor, del carro humano son el temor y el aguijón.
Muerto, ¿quieres misa?.
El burro cayendo y el amo perdiendo, los dos se van entendiendo.
El que de joven no trabaja, de viejo duerme en la paja.
Los reyes tienen los brazos largos.
Un pájaro no canta porque tenga una respuesta. Canta porque tiene una canción.
Al freír, será el reír y al pagar será el llorar.
Más fácil entra un camello por el ojo de una aguja, que un rico entre al reino de los cielos.
Cuando llegues a la última página, cierra el libro.
Cuando un ruin se va, dos vienen en su lugar.
Burlas de manos, burlas de villanos.
El venido es preferido, que el ausentado pronto es olvidado.
De hombres es errar y de bestias porfiar.
Camina como viejo y llegarás como joven.
El interés mata la amistad
La felicidad es una recompensa que llega a quien no la busca
Más es la bulla que la cabuya (cuerda).
La lengua de las mujeres es su espada, y, por cierto, nunca la dejan enmohecerse.
Come y bebe, que la vida es breve.
Los azotes duelen según el tamaño del culo.
Cuando se desahoga el sentimiento, la pena es menos.
En sí toma buena doctrina el que en cabeza ajena se castiga.
Cada par con su par y cada quien con su cada cual.
El verdadero secreto de la felicidad consiste en exigirse mucho a uno mismo y poco a los demás
Joya en una fea, la adorna pero no la hermosea.
Uno piensa el bayo, y otro el que le ensilla.
Oye, ve y calla, y vivirás vida holgada.
Nadie puede huir de lo que le ha de venir.
Un señor sí y un señor no, son dos señores.
Al confesor y al abogado, no les tengas engañados.
Si los hombres estuviesen tan satisfechos de su suerte como de sí mismos, serían en su mayoría felices
La respuesta más rápida es la acción.
No satisfagáis jamás hasta la saciedad vuestros deseos; así os proporcionaréis placeres nuevos.
Una hierba es una planta cuyas virtudes esperan para ser descubiertas.
Cuando la lengua se sale de madre, ¡adiós padre!.
Dale limosna mujer, que no hay en la vida cosa más mala, que la pena de ser ciego en Granada.