No puede impedirse el viento. Pero pueden construirse molinos.
Hay más días que sandías.
Si mi barba se quema, los otros vienen a encender su pipa en ella.
La oscuridad reina a los pies del faro.
La mitad de la alegría reside en hablar de ella.
Baco, Venus y tabaco ponen al hombre flaco.
¿De Aranda, hijo un demonio, y lloras?.
La nieve presagia una buena cosecha.
En el andar y en el beber se conoce a la mujer.
En Marzo, la veleta, ni dos horas está quieta.
La muerte, al pobre no se atreve.
Gota a gota se forma el río.
Ni fea que espante, ni hermosa que mate.
La piedra regalada por un amigo es una manzana
Es más corto que las mangas de un chaleco.
La vida es un tango y si te resbalas sigue bailando.
Confesor que visitas hijas, desde aquí te marco por padre de familias.
Cuando el niño dienta, la muerte tienta.
Amistad entre desiguales, poco dura y menos vale.
Los pájaros más bellos están enjaulados
De cien hombres, uno; de mil mujeres, ninguna.
A nuevos tiempos, nuevos usos.
Aleluya, aleluya, cada uno con la suya.
A una cebolla ni siquiera el perro la huele.
Las palabras se las lleva el viento, lo escrito permanece.
La mujer en casa y con la pata quebrada.
A las obras me remito.
Amor, tos y dinero, llevan cencerro.
Casa sin mujer, de casa no tiene nada.
Quien te alaba en tu presencia te censura en tu ausencia
De escarola y agua bendita, cada uno toma lo que necesita.
A una mujer no se la debe golpear ni con una flor.
Cuando no está preso lo andan buscando.
Una persona supero proteccionista tien infortunios (tener cuidado excedente invita desgracias).
A casa de mi novia llevé un amigo: él se quedó adentro y yo despedido.
Machete estáte en tu vaina, garabato en tu rincon.
La lengua resiste porque es blanda; los dientes se quiebran porque son duros.
Arregostóse la vieja a los berros; no dejó verdes ni secos.
De casta le viene al galgo.
En la mesa y en el juego, se conoce al caballero.
Cuidado con la adulación
Cuando la adversidad llama a tu puerta, todos los amigos están dormidos.
El amor no se compra con dinero.
Vivos y muertos, todos al "huerto".
Al comer, comamos, y al pagar, a ti suspiramos.
Cuanto más se ama menos se conoce
Después de la victoria, aprieta el casco.
El otoño de lo bello, es bello.
Alzando en adviento, se alza y se abona a un tiempo.
Si un árbol cae, plantas otro.