Cuando la borrica quiere correr, ni el borrico la puede detener.
En casa de Margarita, ella pone y ella quita.
Si uno pierde los labios, tendrá los dientes fríos.
No hará casa con azulejos, quien en cazar gasta su tiempo.
Cuando el guardián juega a los naipes, ¿qué harán los frailes?.
Cuando fueres a concejo, acuerda en lo tuyo y deja lo ajeno.
Si no seré su guardián, dejaré a los gansos ser gansos
Cada puerta va bien en su quicio, y cada uno en su oficio.
Tu amigo tiene un amigo, y el amigo de tu amigo tiene otro amigo; por consiguiente, se discreto.
La ensalada: salada, vinagre poco y bien aceitada.
Cuídate/líbrate del agua mansa que de la brava me cuido/libro yo.
A fortuna adversa no hay casa enhiesta.
Los verdaderos amigos son tan raros como las moscas blancas
Campanitas de Toledo, óigoos y no os veo.
Gato escaldo del agua fría huye.
Oír al gallo cantar y no saber en que muladar.
A Dios de rodillas, al rey de pie, y al demonio en el canapé.
Entre la cuna y la sepultura no hay cosa segura.
Para ser sabio el amor no necesita ir a la universidad
Ya vienen los dos hermanos, Moquita y Soplamanos.
¿Qué puede el humo hacerle al hierro?
El amigo se preocupa de tu cabeza, el enemigo de tus pies
Si has obtenido la riqueza con falsos juramentos, tu corazón será pervertido por tu vientre.
Amor de lejos contentos los cuatro.
Cuando veas las barbas de tu vecino arder... mete la tuya en remojo
Huerta sin agua, y mujer sin amor, no sé qué será peor.
Magra olla y gordo testamento.
Palabra dada, palabra sagrada.
Favores en cara echados, ya están pagados.
El amor es tan fuerte como la muerte.
De Gumiel, ni ella ni él; y si es de Izán, ni aún el pan.
Por San Pedro, cada pastor con su rebañuelo.
Falsos diamantes no engañan a nadie sino en pueblos grandes.
Mujer casada que trabaja, trabaja fuera y trabaja en casa.
A buen capellán, mejor sacristán.
No tengo gato, ni perro, ni velas en ese entierro.
Tierra de roza y coño de moza.
Al ausente y el muerto, ni injuria ni tormento.
A celada de bellacos, más vale por los pies que por las manos.
Dios ayuda al marinero en la tempestad, pero el marinero debe estar al timón.
En casa del pobre, reventar antes que sobre.
¡La carne da carne y el vino da sangre!
Obras y palabras, lo uno es mucho y lo otro es nada.
Remienda paño y pasarás año.
Bahabón, en cada casa un ladrón, en la del alcalde dos, y en la del alguacil, hasta el candil.
A la gallina y a la mujer, le sobran nidos donde poner.
Ciertas son las trazas, después de las desgracias.
Ningún tonto tira cantos a su tejado.
En la vida no me quisiste, en la muerte me plañiste.
Pan con vino no emborracha, pero alegra a la muchacha.