Ocurre en las mejores familias.
Se coge antes a un cojo, que a un mentiroso.
La madre no comió carne; el padre no bebió vino; y salió sietemesino.
La vista de un amigo, refresca como el rocío de la mañana.
La mujer y la burra, iguales de testarudas.
Cuando promete un hombre honrado, queda obligado.
Las lagrimas de las mujeres valen poco y cuestan mucho.
El consejo del viejo frailuco, hay que ser cuco.
Juan Segura vivió mucho años
La primavera la sangre altera.
Viejo con moza, mal retoza.
Más vale estar solo que mal acompañado.
Aunque me eches losperros al rabo, me lleve el demonio si dejo el nabo.
No hables en falso de un hombre; no separes el corazón de tu lengua.
El más feliz parto, tiene algo de "jarto".
Si quieres ser señor, que tu mujer sea mejor.
Vos contento y yo pagada, venid a menudo a casa.
Aquí hay mucho cacique y poco indio.
Demasiadas velas provocan el incendio de la iglesia
A un traidor, dos alevosos.
La que no tiene marido en siesta, sola se acuesta.
Lo que se aprende en la cuna siempre dura.
Las mocitas de este pueblo mean todas en corrillo, menos la hija del secretario, que mea en un canastillo.
El hombre propone y Dios dispone.
Dos gorriones en una espiga hacen mala miga.
Hijo mío, no te olvides de mi ley, Y tu corazón guarde mis mandamientos; Porque largura de días y años de vida Y paz te aumentarán. Proverbios 3:1-2
Acoge lo provechoso y no admitas lo dañoso.
De morir hay mil modos; de nacer uno solo.
Si vives con tu suegra y tu mujer, pronto te echas a perder.
El rey fue viejo a Toro y volvió mozo.
Rosquilla de monja, fanega de trigo.
La juventud del viejo está en el bolsillo.
Hoy arreboles, mañana soles.
Donde buena olla se quiebra, buena cobertera queda.
Tarde piaste pajarito.
Aramos, dijo la mosca al buey.
Es mejor pecar poco que confesar mucho
Entre hermanos, dos testigos y un notario.
Vigila tus pensamientos pues se convertirán en palabras.
Si vives en mi corazón, viviras gratis.
El vino como el rey, y el agua como el buey.
Y reza mucho en la novena, pero no es buena.
A la mujer bailar, y al asno andar y rebuznar; faltando quien, el diablo se lo ha de enseñar.
Cuando el marido llega a la casa debe pegarle a su mujer, si él no sabe el motivo, seguramente ella si lo sabe.
Tres personas con las que nunca deberías hacer negocios: La demasiado impaciente, la demasiado ambiciosa y la demasiado desesperada.
No son todos ruiseñores los que cantan entre las flores.
Las suegras son como las yucas, buenas pero enterradas.
Joven intrépido no deja memoria.
Desconfiad de la mujer que habla de su virtud y del hombre que habla de su honestidad.
Los favores de familia, no se pagan en toda la vida.