¿Fiado?. Mal recado.
Los favores de familia, no se pagan en toda la vida.
Con regla y compás, en tu casa vivirás; sin compás y sin regla, ni en tu casa ni fuera de ella.
Contra gustos no hay nada escrito.
Buenas acciones valen más que buenas razones.
El perro, mi amigo; la mujer mi enemigo; el hijo, mi señor.
Me cayó como patada en la guata.
De amigo reconciliado y de fraile colorado, guárdate con cuidado.
El carbón que ha sido lumbre, con facilidad se enciende.
Corre más una loca en chanclas.
Nadie tropieza mientras está acostado en la cama.
Cama de novio, dura y sin hoyo.
Campo bien regado, campo preñado.
Algo debe de querer quien te hace fiestas que no te suele hacer.
Flor de Marzo, no quiebra el carro.
Un mendigo se compadece de otro que está parado enfrente de una puerta
Con viandas ajenas, no cuesta dar cenas.
Si los deseos fueran caballos, los mendigos se desbocarían.
Por la víspera se conocen las fiestas.
Mejor una palabra que serene a quien la escucha que mil versos absurdos.
Frailes y monjas, del dinero esponjas.
Variante: A quen Dios quiso bien, casa le dio en Jaén.
Reloj y campana, muerto mañana.
Ave que vuela, a la cazuela.
En la copa de San Elmo quiere atrapar pulpos de mar
A ti te digo hija, para que entienda la hijastra.
El labrador entre dos abogados, está como el pez entre dos gatos.
No pongas a tu mejor amigo en la disyuntiva de tener que elegir entre ti y una cruz de caballero
El bien que hicimos en la víspera es el que nos trae la felicidad por la mañana...
Con putas y frailes ni camines ni andes.
En casa del albañil, goteras mil.
Amor viejo, pena pero no muere.
Casa hecha y mujer por hacer.
En tanto que la flor cae amorosa, el arroyo corre impasible.
El corazón tiene forma de urna. Es un recipiente sagrado lleno de secretos
Hasta el cuarenta de Mayo, no te quites el sayo; y para más seguro, hasta el cuarenta de Junio.
En casa llena sienta bien la torta ajena.
Los pecados de la juventud se pagan en la vejez.
Hay una gran fuerza escondida en una dulce orden.
Hay que amarrar el tamal.
"Los inviernos en Burgos, y los veranos en Sevilla", decía Doña Isabel, la gran reina de Castilla.
La boca rige la tierra, pero el mar lo rige la mano.
El que ofende escribe en arena; el que es ofendido, escribe en marmol.
El ojo quiere su parte
Hasta la reina, necesita de su vecina.
A la moza y a la parra, álzala la falda.
Decir y hacer dos cosas suelen ser.
Por agarar una silla, el político promete villas y castilla.
En casa del ladrón te roban hasta la respiración.
Huéspedes vendrán que de casa nos echarán.