No hay almohada más blanda que una conciencia tranquila.
El dinero como el chisme, se hicieron para contarlo.
Si nos hacemos polvo, nos harán lodo.
Nunca ocultes nada al sacerdote, al médico y al abogado.
Dios le da maíz a quien no tiene gallinas.
Todo tiempo pasado fue mejor.
El que antes muere, antes lo entierran.
No hay tal reja como el culo de la oveja.
Llámame tío, pero no cuentes con nada mío.
En tu casa, hasta el culo descansa.
Vivir prevenidos, es de buen sentido.
Razón y cuenta, amistad sustenta.
Recoge el heno mientras el sol brilla.
El mandar no quiere par.
Uno no vale lo que pide sino lo que le pagan.
Caballo de muchos amos, siempre muere de gusanos.
Es más entrador que una pulga.
La fea graciosa vale más que la bonita sosa.
Las estaciones son como una lima que trabaja sin ruido
¡Cómo sufre mi pecho que late!
Huerta sin cerdo, no tiene dueño.
Arrimarse a la boca del lobo es de hombre bobo.
La cara del santo hace el milagro.
Aunque mucho suena, solo echa aire la trompeta.
Donde el gusto falta, nada valen el oro y la plata.
Quien amigo es del vino, enemigo es de sí mismo.
Que se le mantenga alejado de papel, pluma y tinta; así podrá dejar de escribir y aprenderá a pensar
Humedades de Abril, malas son de salir.
Jugar la vida al tablero.
La fiebre no está en la sábana.
Si vas a comprar no empieces por enseñar el dinero.
Cuando el genio apunta a la Luna, el tonto se queda mirando al dedo.
La abadesa más segura, la de edad madura.
Al gato goloso y a la moza ventanera, tápales la gatera.
Músico pagado, contento pero desafinado.
Dame un pez y cenaré esta noche, enséñame a pescar y cenaré siempre.
De la mar el mero y de la tierra el carnero.
Mi cerebro es tan grande que a veces se me escurre por la nariz.
La liebre que has de matar, cuesta abajo la has de echar.
Las berzas de enero, escurren el puchero.
Buey harto no es comedor.
Mala es la guerra para los que tienen un hijo en ella.
Dos veces olla al día, el caldo amargaría.
Es cosa de locos querer coger mucho sembrando poco.
Los ajos en Navidad, ni ácidos sin por sembrar.
El hombre rico se cree sabio, pero el pobre inteligente le hará el examen.
Lo que no cuesta no vale.
No seas sabio en tu propia opinión; Teme a Jehová, y apártate del mal; Porque será medicina a tu cuerpo, Y refrigerio para tus huesos. Proverbios 3:7-8
A padre ahorrador, hijo gastador.
Nuestros conocimientos pueden llenar el imperio pero nuestros amigos caben en el puño