La carne sobre el hueso relumbra como un espejo.
Allá va la lengua do duele la muela.
Quien debe y paga, no debe nada.
Una gran ciudad es un gran desierto.
El alma cruelmente herida, perdona pero no olvida.
Lo que sea de la mar, todo es azar.
Yo soñaba que la vida era alegría, desperté y vi que la vida es servicio; serví y vi que el servicio da alegría.
Hazte ropa una vez al año, pero de buen paño.
Septiembre frutero, alegre, festero.
Cuando llueve y hace sol, sonríe Nuestro Señor.
Honra sin provecho la digo pecho.
¿Zurría la panza? Pide pitanza.
Cuando un sábado al anochecer veas nubes pardas, al otro día domingo.
A quien tengas que dar de cenar, no te importe darle de merendar.
Chivo que se devuelve se esnuca.
La verdadera amistad no se hiela durante el invierno
Irse con la música a otra parte.
El caballo que mucho anda, nunca falta quien le bata.
Bolsa llena, quita las penas.
La campana no suena si el badajo no la golpea.
Hacer una cosa contra viento y marea.
El que solo come su gallo, solo ensilla su caballo.
No hay peligro para el preparado.
Pelean los toros, y mal para las ramas.
Ni hagas ni seas lo que en otros afeas.
Más vale dejar a los enemigos que pedir a los amigos.
El burro busca al otro burro para rascarse.
En casa del herrero, asador de madero.
No tires piedras al vecino si tu techo es de cristal.
En el país de ciegos, el tuerto es rey.
Tiene más carne un zancudo en la punta del ala.
Mata, que Dios perdona.
Los pesos y los pesares, en algo son similares.
A donde fueres haz lo que vieres.
Huí de la ceniza y caí en las brasas.
Ni bebas sin ver, ni firmes sin leer.
Hombre de muchos oficios, maestro de ninguno.
Donde hay carne, hay hermosura.
Más bien poco correctamente que mucho incorrectamente.
Cuando canta el cuco, una hora llueve y otra hace enjuto.
No puedes poner maíz en una canasta con huecos.
Para baina de oro, cuchillo de plomo.
El infortunio hace sabios y la buena fortuna , sandios.
Jornal del obrero suele quedarse en la tienda del tabernero.
Ser rico y privarse, no es ser rico, sino guardián de equipajes.
Burro suelto del amo se ríe.
El juego pone a prueba el oro, y el oro pone a prueba el juicio.
Entre contar y cantar, lo primero has de procurar.
Guarda pan para Mayo y leña para Abril, que no sabes el tiempo que ha de venir.
Llagas hay que no curan, y toda la vida duran.