Tras un tiempo, otro vendrá, y Dios dirá.
La mujer puede atravesar la roca si se lo propone.
Por San Urbano, el trigo ha hecho grano.
A la mujer y a la guitarra, hay que templarla para usarla.
A la que te criaste, te quedaste.
Machacando, machacando, el herrero va afinando.
Cada cual conoce el trote de su caballo.
Mal huye quien a casa torna.
Los enemigos de la bolsa son tres: vino, tabaco y mujer.
No hay medicina para el miedo.
Si quieres que algo se haga, encárgaselo a una persona ocupada.
Boca dulce y bolsa abierta, te abrirán todas las puertas.
Buscar la vida conviene; que la muerte ella se viene.
Perdonar no es olvidar, y en el perdón sin olvido sobran palabras y falta corazón.
La mujer debe estar en casa al atardecer.
Hacienda de muchos, los lobos se la comen.
No hay atajo sin trabajo, ni rodeo sin deseo.
Vale más tomar agua con un amigo que néctar con un enemigo
Cuando tiene cerco la luna, agua segura.
Sufriré hija golosa y albendera, más no ventanera.
Tantos son nacidos, tantos son queridos.
El que no arriesga no gana.
Alta y esbelta me haga Dios, que rubia y morena ya me haré yo.
Quien en Dios confía, será feliz algún día.
Pasará, sea lo que sea.
La gala del estudiante, en cuello y guante.
No cambies de caballo, cuando estés cruzando un río.
Ni caldo recalentado ni amigo reconciliado.
No siempre el mejor camino es el más corto.
Quien abierta su arca deja, si le roban, ¿de quién se queja?.
Donde lloran esta el muerto.
Dar tiempo al tiempo que no se ganó Zamora en una hora.
Más valen amigos en la plaza que dineros en el arca.
Cuando Marzo vuelve el rabo, no deja oveja sin pelleja ni pastor deszamarrado.
La mejor medicina: huevos de gallina y jarabe de cantina.
Saltar de la sartén para caer en las brasas.
Contra lo malo aprendido, el remedio es el olvido.
La zorra, cuando no llega a las uvas, dice que están verdes.
Lo hablado se va; lo escrito, escrito está.
El clavo que sobresale siempre recibe un martillazo.
Cada uno tiene su cada una, y cuando no, la busca.
Pan casero, de ese quiero.
A la rana no le gusta que se sepa que fue renacuajo
Favorecer a quien no lo ha de estimar es como echar agua al mar.
No hay cuna que más apriete que la del mismo palo.
Al trabajo, por su vejez, no le engañan ni una ve.
Cuando vivas entre zorros, zorrea tu un poco.
La mejor carga que puede llevar un hombre es demasiado sentido común; la peor, demasiada bebida.
Como soy gallego, ni pago ni niego.
Donde hay patrón no manda criado.